Siempre que cuento mis vacaciones, la primera pregunta que me hacen a pocos minutos de comenzar mi relato es: pero… ¿Y qué tal en el avión?

Y es que viajar con niños en avión merece un capítulo aparte en cualquier diario de viaje que se precie.

Este medio de transporte quizá sea el más ‘difícil’ para viajar con los más pequeños, sobre todo si el trayecto es largo. Por ello, es necesario ir bien preparado y concienciado por si en algún momento la situación se descontrola, saber reaccionar y evitar una catástrofe en pleno vuelo.

Niños en el avión

No existen leyes universales para viajar con los ‘peques’ en avión. Cada niño o bebé es un mundo y sólo sus padres saben qué les entretiene, qué les calma y qué les gusta. Pero sí puede haber algunas pautas que lo faciliten:

1. Viajar de noche.
Si cabe la posibilidad lo mejor es coger vuelos nocturnos. Los niños descansan de toda la actividad del día y se dormirán con mayor facilidad. Si viajas con un bebé en la mayoría de compañías te conceden cunas que se pueden acoplar en ciertas zonas del avión.

2. Juegos y dispositivos electrónicos cargados.
Tablets, smartphones, Ipods o cualquier tipo de dispositivo que les pueda entretener, así como papel para dibujar, lápices de colores, cartas, etc… Aunque en el avión suelen poner películas infantiles puede ser que no sean de su agrado, por ello es necesario tener una alternativa. En mi caso, que viajo a nivel experto (con más de uno), el aprovisionamiento equitativo de tablets sería mi ruina. Yo suelo echar mano del entretenimiento tradicional.

3. Evitar la presión del despegue y el aterrizaje.
Chicles para los más mayores y chupete o biberón para los bebés. De esta forma se pueden paliar las posibles molestias que sientan en sus oídos en el despegue y aterrizaje.

4. Reservar los asientos de las primeras filas de clase turista.
Son más espaciosos y amplios y están cerca del baño y de la zona de azafatas por si se necesita ayuda. En muchas compañías se pueden pedir a
la hora de facturar.

5. Comida de casa, chocolatinas, sandwiches y ¡el pijama!
Quizá a algunos les haga ilusión la comida del avión pero como no les guste puedes tener problemas. Lo mejor es llevar esos pequeños caprichos que les encantan y también les entretienen, patatas fritas, chuches, bocadillos, etc… Por otro lado, la ropa cómoda es fundamental y si están en pijama y descalzos mejor que mejor.

Aún así, que no cunda el pánico. Miles de viajeros recorren cada año kilómetros y kilómetros con niños, algunos muy muy pequeños y ¡repiten!

IMPORTANTE: Para alegría de los padres y del pasaje, en la mayoría de compañías a partir de los dos años los niños ya pagan asiento, con lo cual, aunque el bolsillo lo note, el niño tiene su propio espacio libre para jugar, dormir, tumbarse, etc.

Más sobre tarifas y condiciones de pago de los menores en el próximo capítulo…

 

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