Ya casi no nos acordamos de cuando viajábamos sin móvil, nuestro hotel no tenia wifi, nos atufaba el humo del cigarro de nuestro compañero de asiento en el avión o llevábamos mapas del tamaño del estado de Wisconsin. Y es que no hace tanto tiempo que éstas y otras muchas cosas eran parte de nuestros viajes. ¿Os acordáis?¿Echáis alguna de menos?

Postales
El móvil

Buscar una cabina, un locutorio o llamar a ¡cobro revertido! Esas eran algunas de las cosas que se hacían antes para poder comunicar a tus familiares que estabas sano y salvo en tu destino de vacaciones. Otra opción era quedar con tu madre a una hora para que te llamara a la habitación del hotel. Normalmente por la noche, porque se supoe que ya volvías para descansar y además era más barato.

Los carretes de fotos

Cómo nos lo pensábamos antaño antes de hacer una foto… teniendo en cuenta que el carrete costaba 1.000 pesetas, el revelado otras 1.000 o más y tardábamos en ver el resultado final una media de quince días, cualquiera se ponía a hacer fotos a diestro y siniestro como ahora, que son gratis, las ves al instante y encima, si son un desastre con un filtro apañado.

Las autopistas

Y cuánto tardábamos a algunos destinos de la península. Horas y horas en coche, por una carretera de doble sentido que cuando avistabas a los lejos un camión ya estaba el lío. En mi caso, que iba a Galicia, tardábamos lo que ahora tardas en avión a Nueva York. Salías casi de noche para que no hiciera tanto calor y parabas a desayunar, a comer, a estirar las piernas…vamos, una eternidad.

Las maletas

Y qué decir de aquellas maletas sin ruedas, sin asa extensible, gigantescas. Cargar con ellas era un infierno y cerrarlas todavía más. Ahora no nos dejan pasarnos ni un miligramo pero al menos las podemos deslizar con comodidad por todo tipo de superficies y organizarlas con un poco más de sentido común y eficiencia.

El tabaco en los medios de transporte

Ahora casi nos parece increíble que hace unos años se fumara en el avión, en el autobús o en el tren. Parece algo surrealista que tu compañero de asiento pudiera fumarse una cajetilla entera de tabaco en todo el trayecto y tu ni te inmutases. Pues sí, esto ocurría y se veía como algo normal y corriente. Menos mal que en ese sentido, todo ha cambiado.

El billete de avión

Su formato era como una chequera con varias hojas, alguna de ellas con papel de calco, y se adquiría en la agencia de viajes o incluso ibas al aeropuerto meses antes de tu viaje a comprarlo. Y ¡ay! del que no tuviera cuidado y lo perdiera, se quedaba en tierra. Ahora llevamos unos cuantos números apuntados en nuestro móvil, un código QR o simplemente nuestro DNI y ya está, arreglado.

Los mapas

Han pasado de ser del tamaño de una sábana (que tardabas cinco minutos en desplegarlos) a moverse en una pequeña pantalla de móvil. Cada vez que sacabas el mapa en el coche, el copiloto le sacaba un ojo al conductor y el ‘creo que es por esta salida, por aquí por aquí, nooo, era la siguiente’ era una de las frases más repetidas en esos momentos tensos donde había que tomar una decisión por intuición total. Ahora, una señora nos habla y nos indica desde nuestro GPS o desde nuestra app del móvil.

Las postales

Haberlas haylas pero ya no recorren el mundo como antes. Las postales eran un medio muy visual de mostrar a tus primos el bello lugar donde te encontrabas pasando tus vacaciones. Muchas veces llegaban cuando tú ya habías vuelto pero bueno, ahí quedaban de recuerdo. Ahora un whatsapp o un post en Facebook las han sustituido.

Los aeropuertos

Desde los atentados del 11-S todo cambió. Los controles de seguridad de los aeropuertos pasaron de ser un simple trámite para evitar armas u objetos peligrosos, a un examen minucioso donde por adelantado se nos considera sospechosos. Cacheos, restricciones de líquidos, sin zapatos, escáneres corporales y como sigamos así nos harán un análisis de sangre. Todo un circo que si nos lo hubieran contado hace 20 años no lo hubiéramos creído. Ahora todo parece normal.

Hoteles y alojamientos con wifi

¿Cómo podíamos vivir sin él? Si ahora se nos corta la respiración como lleguemos a nuestro alojamiento y no tenga conexión wifi. Para muchos es condición sine qua non en sus viajes y ya no es suficiente con tener terraza, vistas al mar y desayuno continental, no, tiene que haber wifi.

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