Conflictos, inestabilidad política o catástrofes naturales han sacado de las listas de preferencias viajeras a estos destinos que ahora ven como su renacer comienza a hacerles recuperar el tiempo perdido. Tienen mucho que decir y han vuelto al mapa turístico internacional para quedarse. Conócelos.

Puente U Bein, Birmania

Colombia

Su relación con los cárteles de la droga y con la guerrilla de las FARC apartaron a este maravilloso país sudamericano de las wishlist viajeras. Pero desde hace apenas dos años tanto su capital Bogotá como sus costas caribeñas y su verdosa y profunda selva han comenzado a recibir a viajeros curiosos y atrevidos que disfrutan de una cultura y unos paisajes únicos.

Isla de San Andrés, Colombia

Desde la colorida Cartagena de Indias hasta la festiva Cali pasando por Bogotá, Medellín, la profunda selva con las ruinas de la Ciudad Perdida y sus pueblos coloniales, Colombia es un país maravilloso deseoso de recibir y acoger a todo aquel que se anime a conocerla.

Bosnia Herzegovina

La guerra de Yugoslavia asoló un país que quedó totalmente dividido y la destrucción yacía casi en cada una de sus esquinas. Una rápida y sorprendente recuperación han hecho que países como Croacia reciban cientos de miles de turistas cada año. Pero yendo un poco más allá nos encontramos como un paréntesis en medio de Croacia, Bosnia, un pequeño país con unos paisajes y rincones muy grandes.

En Sarajevo aún encontraréis las huellas del conflicto que en los 90 separó el territorio pero mantiene su esencia en barrios como el de Bascarsija, donde destaca la fuente de Sebilj. Y si lo que os apetece es enfundaros las botas para andar, el poco transitado Parque Nacional de Sutjeska, situado al este del país os dará la oportunidad de disfrutar de sendas espectaculares.

Bosnia Herzegovina

Myanmar

Apartado de los circuitos turísticos hasta hace bien poco, Myanmar, antigua Birmania, es ahora uno de los destinos más fascinantes del tan de moda Sudeste Asiático. Templos, pagodas, tradiciones, gente sonriente, paisajes que quitan el hipo y una gastronomía propia y exquisita componen este país que aún conserva un toque añejo.

Los Templos de Bagan, Yangón y por supuesto el yacimiento arqueológico de Mrauk U, con templos levantándose entre la selva, aldeas aledañas de cuento y más de 90.000 budas, serán motivo más que de sobra para que os quedéis prendados de este maravilloso país.

Templos de Bagán

Argelia

En su paisaje árido y desértico reside su espectacular encanto. Después de sufrir una dura guerra civil en la década de los 90, Argelia, sin llegar a tener la afluencia turística de su vecina Marruecos, desde hace unos años ha comenzado a ver la luz y a ser una opción más para viajeros de todo tipo.

El infinito Sahara hace que las visitas a este sean uno de los principales atractivos de uno de los países más extensos del continente africano. Si a esto le añadimos sus costas mediterráneas, el kasba de Argel, los tuareg, el fascinante conjunto rocoso de Inakashaker, en medio del Sahara, o la preciosa ciudad de Ghardaïa compuesta por cinco pueblos en uno, Patrimonio de la Humanidad, da como resultado un país interesante y bello en el que sentirse como el auténtico Lawrence de Arabia.

Desierto del Sáhara, Argelia

Líbano

Colindando con una zona crítica del mapa mediterráneo nos encontramos con Líbano que en su lucha por ignorar a Hezbolá, su vibrante capital, Beirut, comienza a recuperar su título de ciudad más divertida y excitante de la costa mediterránea más oriental.

Aquí conviven Iglesias y Mezquitas en una perfecta armonía y se puede disfrutar de restaurantes de lujo, de la esencia mediterránea y de noches largas e intensas. No podéis dejar de visitar el casco antiguo y el nuevo Zoco, donde enloquecer entre artesanía y todo tipo de caprichos que harán peligrar tu presupuesto.

Mohammed Al-Amin Mosque, Beirut, Libano

 

 

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