Nos escapamos de olas de calor, termómetros a 42 grados y aires acondicionados para conocer aquellos destinos donde disfrutar del invierno en pleno verano. Olvídate de sudores, botellas de agua y chanclas, aquí hacen falta un par de ‘rebequitas’ o incluso en algunos casos un buen abrigo ¿quién se apunta?

Islandia, cesped en los tejados

Escocia, tierra de desconexión total

Inhóspita y repleta de bellos lugares, Escocia recibe al viajero en pleno verano con esa exquisita bruma que se entremezcla con el verdor penetrante de sus paisajes y con una inestabilidad climática que hacen aún más bello el país. Tierra de whisky, gaitas y leyendas guerreras, Escocia presenta un amplísimo catálogo de rincones extraordinarios: fiordos, montañas escarpadas, acantilados, castillos medievales e islas harán las delicias del viajero amante de la naturaleza, la cultura y la historia.

Isla Skye, Escocia

Como visitas obligatorias, su capital, Edimburgo, que cautiva desde el primer momento. Es una ciudad de cuento y de historias de fantasmas con un castillo en una colina, un casco antiguo, la Royal Mile, más propio del medievo, y un mirador espectacular, Calton Hill desde donde avistar las agujas y los tejados de la ciudad vieja. Las ciudades de Glasgow, antes gris y ahora futurista y trendy, Yverness con su famoso nunca visto monstruito ‘Ness’ y naturalmente las Tierras altas escocesas, alguna que otra isla como la espectacular Skye, los Borders y sus abadías y sus cientos de castillos como Eilean Donan que os encontraréis por el camino.

Casco antiguo de Edimburgo, Escocia

Islandia, salvajemente natural

Tierra de fuego y hielo, vecina del Polo Norte, Islandia vive en verano días infinitos en los que las noches no llegan nunca, las auroras boreales se te graban en las entrañas y los frailecillos, especie autóctona de aves marinas que disfrutan de las temperaturas suaves antes de emigrar al cono sur.

Islandia

Con temperaturas máximas de 15 grados que en algunas zonas glaciares bajan de 0º, el archipiélgao acoge todo tipo de paisajes naturales de auténtica postal: volcanes impronunciables, como Hverfjall, cascadas para todos los gustos, geisers que te dejarán boquiabierto como el de Strokkur, glaciares imponentes, donde el concepto de hielo adopta dimensiones brutales como Vatnajökull donde se oye crujir el hielo de tal forma que hasta da miedo.

Glaciares, Islandia

Lagos glaciares como el de Jökulsárlón con intensos bloques de hielo azul flotantes o el lago volcánico de Mývatn donde hay permanentes emanaciones sulfurosas, playas de arena negra, la capital Reikiavik, con el mejor ambiente nocturno de toda Escandinavia y la Laguna azul, un spa natural lleno de minerales revitalizantes para sumergirte calidamente en plena estepa helada. Para descubrir todos estos tesoros naturales se uede coger la carretera 1 o Ring Road que recorre esta inmesa y maravillosa isla para un road trip de ensueño.

Playa de Vik, Islandia

Argentina, donde parece que acaba el mundo

Los amantes del frío tienen una cita en el verano austral sudamericano. Argentina vive en nuestros días de calor y sudores su invierno pleno, momento en el cual se puede recorrer este hospitalario país desde los Andes, al Mar de Plata pasando por la inmensidad de la pampa. Su capital, cosmopolita, atractiva y un tanto ‘engreida’ necesita de un jersey para recorrerla y empaparse de su vida.

Caminito, Buenos Aires, Argentina

Pero el frío frío auténtico lo encontraremos en lugares tan fascinantes como el Calafate, la Patagonia, el Cabo de Hornos, el Canal Beagle y la mismísima Tierra de Fuego con Usuhaia (ciudad más austral del planeta) como última puerta hacia el fin del mundo. Por estas tierras glaciares, animales salvajes y paisajes extremos dan buena cuenta de la cercanía al Ártico.

Glaciar Calafate

Noruega, naturaleza vertiginosa

El verano es una época extraordinaria para viajar a Noruega. El frío no es extremo como en pleno invierno pero sí se disfruta de temperaturas suaves que en ciertas zonas bajan lo suficiente como para olvidarse del calor asfixiante del sur de Europa. Noruega goza de paisajes sobrecogedores donde la naturaleza te atrapa y te deja sin palabras.

Fiordos noruegos

Sus fiordos son de los más famosos y visitados del mundo con acantilados de vértigo entre los que destaca el famoso ‘Púlpito’ o como se dice en noruego la impresionante roca Preikestolen, situada en el Fiordo de Lyse. Noruega es un auténtico despliegue de grandeza con ingredientes tan imprescindibles como sus ciudades cosmopolitas como Oslo, Trondheim, sus coquetos pueblos pesqueros, como Reine, sus verdes ‘montañazas’ que recorren todo el país y sus islas, como las Svalbard, donde en verano no superan los 6 grados o las aclamadas y bellas islas Lofoten.

Fiordo Sogne, Noruega

Nueva Zelanda, paraíso de contrastes invernales

Justo en la otra cara del mundo, el país de Bilbo y Frodo Bolsom, vive ahora su momento más frío y húmedo. Dueña de algunos de los paisajes más bellos de la Tierra, Nueva Zelanda es salvaje y posee lugares asombrosos que para algunos aficionados de ‘El Señor de los Anillos’ hasta serán familiares.

Nueva Zelanda

Entre los lugares que podéis visitar se encuentran El Parque Nacional de Tongariro con sus montes Ruapehu y el Nguauruhoe, la Playa de Koekohe, Matamata, la Isla Sur donde se puede en esta época incluso practicar el esquí, enclave idóneo para los amantes de los bichos, es una auténtica maravilla, glaciar Franz Josef, el Valle volcánico de Whanganui o Pancake Rocks. El país es un inmenso catálogo de impresionantes paisajes naturales. En la Isla Norte además, podréis encontrar playas desiertas en las que disfrutar de paisajes casi vírgenes y animales salvajes autóctonos.

Oamaru, Otago, Pingüinos de ojo amarillo, Nueva ZelandaNueva Zelanda,

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