Queridos viajeros ávidos de historia, amantes de antiguos reinos y míticas batallas… ¡no esperéis más! enfundaros el traje de explorador, coged la cámara de fotos y preparad la libreta de notas porque nos vamos a Jordania, la tierra de los desiertos rojos, de las ruinas y tesoros milenarios, dueña de la ciudad tallada en la roca y del mar menos vivo del planeta, escenario bíblico por excelencia y lugar donde cada piedra te espera para contártelo todo. Existen mil motivos para conocerla, elige el tuyo…

Al Khazneh, Petra, Jordania

El Reino Hachemita de Jordania es una tierra de belleza cautivadora y contrastes. Desde el fértil y siempre cambiante valle del Jordán hasta los cañones del remoto desierto, inmenso e intemporal, los visitantes pueden explorar increíbles castillos en el desierto, observar la imponente belleza del desierto de Wadi Rum o flotar en las singulares aguas del Mar Muerto.

Desierto Wadi Rum, Jordania

Además, el país ofrece planes tanto de aventura como de relax. Los más aventureros podrán dar paseos a caballo, hacer un safari en 4X4, escalada, descenso de cañones o senderismo. Y para relajarse, te puedes dejar llevar en cualquiera de los magníficos spas del Mar Muerto. Elige tu excusa para viajar a Jordania:

1.    Amán

La puerta de Jordania se abre para darnos la bienvenida en su capital, Amán, situada tácticamente a lo largo de diecinueves colinas o ‘jebesh’, entre el desierto y el valle del Jordán.

Conocida popularmente como la ciudad blanca, por sus casas hechas de pequeñas piedras, Amán vive en sus calles y barrios la perfecta mezcla entre la modernidad y los vestigios del pasado que le confieren un carácter y una personalidad únicos. Es una ciudad fascinante donde los contrastes cobran protagonismo constantemente.

Mezquita de Amán, capital de Jordania

Puedes pasear por su zona más comercial y cosmopolita entre edificios ultramodernos, galerías de arte y restaurantes de lo más cool y a la vez, encontrar rincones llenos de historia, sobre todo en su casco antiguo, donde edificios y ruinas legendarias conviven con la vida más tradicional y callejera entre puestos, tenderetes y cantautores árabes.

No debes dejar de visitar La Ciudadela, el teatro y el foro romano, la Gran Mezquita de Hussein, la iglesia bizantina o alguno de sus tres emblemáticos museos, el arqueológico, el del folclore y el Museo de Tradiciones Populares.

2. El Siq, camino a lo oculto

Puede que recorrer este estrecho y angosto cañón, que se abre paso entre paredes que llegan a alcanzar los 181 metros en alguno de sus tramos, sea una de las experiencias más delirantes de Jordania. Al contrario de lo que se podría pensar, esta garganta no es fruto de la erosión del agua sino que es la herida creada por las fuerzas tectónicas.

El Siq, cañón que desemboca en Petra, Jordania

Caminar por este bello desfiladero disfrutando del silencio y de la magia de la luz reflejándose en la ranura antes de llegar a las ruinas de Petra es algo inolvidable.

3. Petra, la joya de la corona

Petra, antigua capital del reino de los nabateos, es uno de los yacimientos arqueológicos más sobrecogedores del mundo. Oculta hasta 1812, cuando fue descubierta por el explorador suizo Jean Louis Burckhardt, esta ciudad excavada y labrada en la piedra, como si de una escultura se tratase, es sencillamente excepcional.

Ciudad de Petra, Jordania

Está formada por un conjunto arqueológico único y de sus edificios más conocidos, el Khazneh (el tesoro) es uno de los más impresionantes. Se sitúa en un estrecho valle que se extiende desde el Mar Muerto hasta el Golfo de Aqaba y fue lugar de paso de importantes rutas comerciales entre Egipto, Siria, Arabia y el sur del Mediterráneo. Hoy en día, su gran belleza atrae a miles de turistas al año y es una de las nuevas siete maravillas del mundo moderno.

Ciudad de Petra, Jordania

Cualquier momento es bueno para asomarse a tal prodigio arquitectónico pero sin duda, el atardecer en Petra llega a ser algo sublime cuando los rayos del sol caen sobre las rocas resaltando sus rojizos y anaranjados colores. También es una gran opción visitarla de noche, recorrer el Siq en silencio hasta llegar al final y observar las ruinas bajo la luz de las velas es algo alucinante.

4. Mar Muerto, flotando sobre las aguas

El Mar Muerto tiene unas características especiales y únicas en el mundo. Es un lago salado endorreico y el punto más bajo del planeta, se sitúa a 416,5 metros bajo el nivel del mar. Esta extensión de agua está flanqueada al este por montañas y al oeste por las colinas de Jerusalén que lo convierten en un paraje increíble. Además de su geología, el Mar Muerto cuenta con un currículum histórico importante ya que se cree que fue cuna de cinco ciudades bíblicas: Sodoma, Gomorra, Adama, Seboim y Segor.

Pero sin duda, si hay algo por lo que destaca, es por los altos niveles de salinidad de sus aguas y por las cálidas temperaturas de estas. Tiene diez veces más sal que el resto de mares del planeta y es rico en magnesio, sodio, potasio y bromo. En ninguna masa acuática podrás flotar como en el Mar Muerto.

Mar Muerto, sus altos niveles de salinidad hacen que los cuerpos floten

Además del chapuzón, es interesante hacer alguna que otra visita en esta zona y conocer el Santuario de Lot (donde según el génesis se escondieron Lot y sus hijas cuando Dios destrozó la ciudad de Gomorra), la Reserva Natural de Mujib y las aguas termales de Hammamat Ma’in donde puedes relajarte después de todo un día de excursiones.

5. Explorando sus reservas naturales

Jordania no sólo son áridos y extensos desiertos, sino que también cuenta con montañas con frondosos bosques, humedales, coloridos valles e idílicos oasis donde disfrutar del verde. Sus paisajes contrastan e igual que puedes alucinar con los impresionantes paisajes del desierto de Wadi Run, puedes sentirte como un auténtico explorador de la selva en la Reserva Natural de Dana, Ajlun o en el oasis de Azraq.

Desierto de Wadi Rum, Jordania

Wadi Run, conocido como el Valle de la Luna, se sitúa a una gran altitud (1600m) en medio de una región montañosa de granito y arenisca al sur de Jordania. Es un lugar tranquilo e infinito perfecto para explorar sus cañones, sus depósitos de agua y los milenarios dibujos de las piedras inmóviles desde hace 4.000 años. Es un lugar ideal para recorrer en 4×4, en una ruta en camello o haciendo noche en algún campamento beduino bajo la única luz de las estrellas.

Desierto de Wadi Rum, Jordania

En el lado opuesto, nos encontramos con las reservas naturales de Dana, Ajlun y el oasis de Azraq. Aquí el protagonista es el verde. Dana destaca por ser un remanso de paz en medio de montañas boscosas, dunas de arena y desiertos rocosos. Ajlun por su parte, cuenta con un denso bosque de robles de hoja perenne que conviven con pistachos, algarrobos y fresas. Y por último, el oasis de Azqar que se convierte cada año en otoño en área de descanso para miles de aves en proceso migratorio. Destacan sus estanques y marismas, dignos de visitar en primavera, después de las lluvias el invierno.

6. Madaba, ciudad entre mosaicos

Madaba es uno de los lugares más célebres de Tierra Santa. A sólo 30km de Amán y por una carretera de 5.000 años de antigüedad, conocida como la Carretera de los Reyes, llegamos a esta ciudad que acoge los más espectaculares e impresionantes mosaicos bizantinos y omeyas en terreno bíblico.

Mosaico de Madaba, Jordania

Entre todos ellos, destaca sobre todo uno, el mapa de mosaico de Jerusalén y Tierra Santa, del s.VI. Esta obra de arte, formada por 2 millones de teselas que cubren todo el suelo de la iglesia griega ortodoxa de San Jorge, representa las colinas, valles, pueblos y ciudades que se pueden encontrar hasta el delta del Nilo. Un maravilla de colores dispuestos a la perfección que bien merece una visita.

7. La pequeña Roma de Jerash

En la antigua ciudad de Jerash encontramos las ruinas romanas más impactantes y mejor conservadas de todo Oriente Medio. Podría decirse que esta ciudad es la principal rival de Petra en la lista de destinos preferidos jordanos, un privilegio adquirido principalmente por contar en un mismo espacio con la herencia de dos potentes culturas: el mundo grecorromano del Mediterráneo y las antiguas tradiciones del oriente árabe.

Ciudad romana de Jerash, Jordania

Ambos mundos conviven con sutileza en esta pequeña ciudad del noroeste de Jordania es un estado de conservación excelente. Todo un tesoro histórico y arqueológico que se puede contemplar en sus magníficas ruinas. Destacan La Catedral, la calle franqueada por columnas, los Teatros Norte y Sur o el Arco de Adriano, entre otros.

8. Buceo en Aqaba

La ciudad de Aqaba tiene los ingredientes perfectos para unos días de diversión. Su principal recurso y protagonista de la mayoría de actividades que se pueden realizar en esta zona es el Mar Rojo.

Aqaba en el Mar Rojo, Jordania

Sus playas, su clima templado y las suaves corrientes de sus aguas han dado pie a la práctica de deportes acuáticos como el buceo y el windsurf. Un extraordinario enclave donde se ha creado un ecosistema con hoteles de lujo, spas y centros de compras donde pasar unos días extraordinarios.

9. Castillos del desierto

Al este y sur de Amán encontramos los ‘Castillos del desierto’, denominados así por su impresionante altura, estas construcciones son uno de los legados históricos más extraordinarios del arte y arquitectura islámicos. Tuvieron diferentes usos, como estaciones para caravanas, centros de agricultura y comercio, pabellones de descanso y avanzadas militares que ayudaban a los gobernantes extranjeros a estrechar lazos con los beduinos de la zona.

Castillos del Desierto, Jordania

Los mosaicos, frescos e ilustraciones que se encuentran en su interior hablan por sí solos y cuentan cómo era la vida en el s.VII. Qusair Amra es una de las fortificaciones mejor conservadas, aunque también se pueden visitar el fuerte de basalto negro en Azraq (centro de operaciones de Lawrence de Arabia durante la Revolución Árabe), y los castillos de Qasr Mushatta, Qasr al-Kharrana, Qasr at-Tuba y Qasr al-Hallabat, restaurados y en excelente estado de conservación.

10. Sabores de Oriente

No hay viaje completo sin satisfacer al estómago con los sabores propios del lugar visitado. La gastronomía jordana resalta dentro de la tradicional comida árabe por su exquisitez, originalidad y su infinidad de sabores y ¡colores! Cada plato es una explosión cromática que seduce al comensal primeramente por la vista para después dar paso al paladar.

La hora de la comida va más allá del mero hecho de alimentarse, el almuerzo jordano es un banquete en toda regla al que dedican tiempo y elaboración, además de ser un momento de socialización. Un extenso menú compuesto de aperitivos, platos principales y postres muy dulces se presenta cada día en las mesas jordanas.

De él podemos destacar entre los aperitivos el hummus, el mazzeh (lo que serían nuestras tapas) y el Baba ghanouj (como el hummus pero de berenjenas y tanineh), de los principales debemos destacar el plato nacional de Jordania, el mansaf, compuesto de cordero sazonado cocinado en yogur seco y muy especiado. También el archiconocido Kebab y el Fasoliyeh (estofado de habichuelas).

Y como postre, empezamos por el famoso Baqlaweh (masas de hojaldre rellenas de nueces y bañadas en miel), el Mushabbak y el Halawat al-jibneh, un pequeño pastel suave relleno con crema de queso y cubierto por almíbar y helado. En resumen, todo un delirio culinario para cualquier estómago animado.

¿Merece o no una visita urgente este maravilloso país?

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