A pesar de recibir hordas de turistas durante todo el año y encontrarse casi en las antípodas de España, Bali es un destino deseado por cualquier viajero que se precie que ha sabido conservar su esencia por encima de todo y mantener vivas sus tradiciones, su cultura, sus creencias y sobre todo, ese carácter amable y hospitalario de sus gentes, siempre sonrientes.

Es tierra de arrozales, templos, ofrendas, bosques tropicales, playas espectaculares, espiritualidad, masajes increíbles (y baratísimos) y monos. Pero no sólo eso, también es un lugar para disfrutar de la aventura en plena naturaleza, del deporte rey de la isla, el surf y de deportes de riesgo, como recorrer sus bonitos paisajes a lomos de un ‘scooter’ (pero qué bonito es atravesar la selva con tu moto para aparcarla casi en la arena de la playa). Bali es auténtica, tal cual.

Templo de Tanah Lot, Bali, Indonesia
Bali es una de las más de 17.000 islas que componen Indonesia, un país con más de 200 millones de habitantes cuya religión mayoritaria es la musulmana (un 80%). A diferencia del resto del país, Bali profesa el hinduismo lo que le ha conferido una personalidad propia y un caracter muy marcado que se capta casi a primera vista. Estas son algunas de las experiencias balinesas que harán que vuelvas profundamente enamorado de la isla de los dioses, como popularmente se conoce en la jerga viajera.

1. Conocer el interior más verde paseando por los arrozales en Ubud

Arrozales en Bali, Indonesia

El arroz es la base de la alimentación de los balineses. Una familia consume 2kg de arroz (sin cocinar) al día. Su cultivo se hace de forma tradicional, a mano o como mucho con la ayuda de bueyes, nada de máquinas. El paisaje de los arrozales escalonados es espectacular. Se puede pasear entre ellos y así observar el inteligente sistema de irrigación que utilizan.

2. Degustar la espectacular gastronomía indonesia a precios de risa

Apuntad estos platos: nasi goreng, el rey de su gastronomía (arroz con verduras, pollo y huevo), mie goreng (igual que el nasi pero con noodles), satay (brochetas de pollo o cerdo con salsa de cacahuete) y el babi guling (cerdo asado a la brasa). La lista es interminable y los sabores extraordinarios. La experiencia culinaria balinesa es un delirio, además de ser baratísima. Puedes saborear la mejor comida casera en cualquiera de sus Warungs (nombre indonesio de los pequeños restaurantes de comida local).

3. Visitar los templos más impresionantes de la isla y conocer el arraigo del hinduismo

Templo Pura Ulun Danu, Bali, Indonesia

Ofrendas, ritos, dioses, creencias…el hinduismo se encuentra en cada uno de los rincones de Bali y en su honor, cientos de templos se yergüen en los enclaves más espectaculares de la isla. A orillas del mar como Tanah Lot, en un acantilado como Uluwatu, en medio de un lago como Ulun Danu o en la falda de un volcán donde se encuentra el ‘Templo Madre’, Pura Besakih. Para conocer mejor la historia y la tradición hindú balinesa es recomendable contratar un guía local que os contará cosas increíbles de su interpretación de esta religión y de sus costumbres, además en español.

4. Recorrer en moto todos los rincones de la isla

Motos en Bali, Indonesia

Es un deporte de riesgo, sí, pero es sensacional ir con tu moto hasta casi la arena de la playa o atravesar los campos de arroz y la selva sobre dos ruedas. Hay casi dos millones de motos en Bali, con esto está todo dicho. Es muy divertido, a la par que práctico y necesario. (Desaconsejo totalmente alquilar un coche ya que, además de conducir por la izquierda, los atascos son insufribles y las carreteras muy estrechas)

5. Darte un masaje balinés

Ya sea en uno de los cientos de spas que se pueden encontrar por toda la isla o bien en tu propia hamaca de la playa, no te puedes ir de Bali sin darte un masaje en condiciones. Todo tu cuerpo quedará en un estado de relax y descanso total.

6. Visitar la isla vecina de Lombok

Playa Senggigi, Lombok, Indonesia

Dicen que es como Bali en los años 70, salvaje, tradicional y muy auténtica. Al sur y este de la isla encontrarás las espectaculares playas de Mawe, Senggigi y Selong Belanak, esta última considerada la playa más bonita de Lombok. Puedes llegar hasta allí en barco desde el puerto de Padang Bay o Nusa Dua, o en avión (el vuelo dura 30min escasos y el precio del billete ronda los 30€).

7. Rafting en la selva de Ubud

Esta actividad es recomendable 100%. El río Ayung recorre en un cañon la profunda selva de Ubud. Te puedes bañar bajo las cascadas que hay durante el recorrido y disfrutar de unas vistas desde la barca espectaculares.

8. Marisco y pescado, del mar a la mesa en Jimbarán mientras las olas te rozan los pies

En la playa de Jimbarán podrás disfrutar de una abundante mariscada a unos precios que no son de este mundo (de baratos). Langosta, langostinos jumbo, ostras y un largo etcétera de delicatessen marinos, te los servirán a la brasa acompañados de arroz y salsas especiadas. A esto hay que añadirle el paraje, una extensa playa de arena fina que a la hora de la cena se ilumina tan sólo con la luz de la luna y las velas de las mesas de los restaurantes.

9. Snorkel y almuerzo en primerísima línea de playa en Gili Islands

Gili Meno, Lombok, Indonesia

Gili Meno, Gili Air y Gili Trawangan son tres diminutas islas al noreste de Lombok de obligada visita. Se recorren andando, no hay coches, ni motos. Están rodeadas por arrecife de coral lo que hace que goce de unos fondos marinos increíbles para hacer snorkel o buceo. Además, es el mejor lugar para comerse un mie goreng en una auténtica cama balinesa a orillas del mar.

Recomendación: si queréis contemplar una bonita puesta de Sol en un ambiente relajado con buena música y un rico batido de plátano, el sitio perfecto es Sasak, un chiringuito local situado en la arena de la playa en la isla de Gili Meno.

10. Surf en Uluwatu

Bali es una joya para aquellos amantes de este deporte. Las olas del Índico en la península de Bukit rozan la perfección para los más profesionales de este deporte (para los principiantes, Kuta o Seminyak son las mejores zonas para iniciarse). Balangan, Padang, Dreamland o Bingin son algunas de las mejores playas para los surfers.

11. Compartir momentos con los monos (y también huir de ellos)

Monos en Bali, Indonesia

Los monos campan a sus anchas en lugares como el Templo de los Monos o el Templo de Uluwatu. Han aprendido a convivir con los turistas y a aprovecharse de ellos, ya que casi te exigen que les des comida. En Uluwatu hay que tener mucho cuidado ya que te roban. No puedes llevar gafas, collares, gorra, pendientes y si te encuentras con uno muy habilidoso, te quita hasta las ¡chanclas!. No son nada agresivos ni tontos ya que roban a cambio de comida. Alucinante.

12. Tomar un Ice Tea viendo la puesta de Sol desde alguno de los chiringuitos de Seminyak

La extensa playa de Seminyak es uno de los lugares más famosos y con más ambiente de Bali. Restaurantes y chiringuitos de lo más cool despiden al sol a diario para convertirse más tarde en improvisados clubs para bailar la mejor música y disfrutar de la noche balinesa. Ku De Ta y Potatoes Head son los más conocidos pero también hay otros muchos menos ambiciosos y con un gran encanto donde tomarse un Ice Tea refrescante.

Terraza en Seminyak, Bali, Indonesia

 

 

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