Situada en el centro del archipiélago, Gran Canaria puede presumir de reunir en poco más de 50km de punta a punta, un cachito de cada una de sus hermanas canarias. La convivencia de varios mundos climáticos ha dado lugar a un escenario mágico en el que el viajero, busque lo que busque, lo encuentra. Desde playas icónicas, dunas de ensueño, bosques subtropicales, majestuosas montañas y escarpados acantilados, hasta una capital cosmopolita que rezuma historia y tradición en cada uno de sus rincones. Gran Canaria lo tiene todo, descúbrela.

Dunas de Maspalomas, Gran Canaria

Gran Canaria es un auténtico camaleón. Sus famosos vientos alisios, las corrientes marinas y su particular orografía son los principales causantes de su diversidad climática que ha dado lugar a paisajes antagónicos donde las soleadas e infinitas playas del sur son las antípodas de un escarpado y ‘fresquito’ norte con calas, acantilados y frondosos bosques. Como suelen decir, es un continente en miniatura y es precisamente en sus contrastes donde reside su espectacular belleza.

Los alisios, que llegan por el norte a la isla, se quedan retenidos en las cimas centrales lo que provoca que, mientras en Agaete muchas veces no sobra una ‘chaquetita’ y en la Cruz de Tejeda (en pleno centro de la isla) una bufanda, al sur, en Maspalomas, Mogán, Meloneras… el sol brilla y calienta los 365 días del año en una primavera constante con una media de 24 agradables grados.

Todos estos privilegios naturales de los que goza la isla hacen que la oferta turística de Gran Canaria sea amplísima y para todos los gustos. Amantes de la naturaleza, la cultura, la gastronomía, la historia, el deporte o de todo a la vez, encontrarán en la isla canaria un rincón dedicado para ellos.

Playa de las Canteras

Para conocerla, un buen punto de partida podría ser su capital, Las Palmas de Gran Canaria. El paso de Cristobal Colón por la isla hizo que Gran Canaria se convirtiera en un punto estratégico entre Europa, África y América dando lugar a un mestizaje cultural extraordinario que se refleja a la perfección en la capital.

Casa de Colón, Las Palmas de Gran Canaria

En el precioso barrio de Vegueta nos encontramos calles adoquinadas y edificios coloniales que han sido testigos de más de 500 años de historia. Merece la pena dar un paseo por esta zona y degustar en alguno de sus barecitos, un buen queso canarión bañado por algún delicioso vino local. Y si el día está claro y queremos deleitarnos con una impresionante puesta de sol presidida en el fondo por un imponente Teide (sí, se ve perfectamente Tenerife), no hay que dejar de acercarse a la playa de las Canteras, una de las mejores playas urbanas de España.

Catedral Plaza de Santa Ana, Las Palmas de Gran Canaria

Seguimos nuestro recorrido por el norte de la isla, con las plantaciones de plátanos, las flores y el verdor como acompañantes, hasta el pueblo de Arucas. Aquí, de nuevo, las fachadas de colores y las calles empedradas muestran la cara más colonial de la isla y además de ser la cuna de uno de los mejores rones del país, en su casco antiguo se encuentra la impresionante iglesia de San Juan Bautista patrimonio histórico-artístico de la localidad.

Arucas, cuna del famoso ron Areucas

Continuamos el camino hasta Agaete. Este pequeño pueblo pesquero, que sobresale del acantilado salpicando el paisaje de blanco y azul, es uno de nuestros rincones favoritos de la isla canaria. En este amable lugar sus piscinas naturales nos invitan al baño a la vez que nos encontramos con uno de los hitos de la localidad, el ‘Dedo de Dios’, un monumento rocoso natural con forma de dedo dirigido al cielo creado y a la vez destruido (sólo queda la mitad) por la fuerza de la naturaleza. Agaete destaca además por su gastronomía marinera con la que uno se puede deleitar en alguno de los restaurantes a orillas del Atlántico en el Puerto de las Nieves.

Guayedra, Gran Canaria

Y aquí, comienza una aventura de retorcidas curvas que no hay que perderse. Un recorrido (que quizá necesite de alguna biodramina) por la silueta este de la isla, que en un primer vertiginoso tramo, bordea desde las alturas de la carretera impresionantes acantilados junto con la frondosidad y el verdor del Parque Natural de Tamadaba. Seguidamente, aparecen profundos valles y barrancos hasta ver de nuevo asomar el mar en Puerto Mogán, comienzo de la costa más famosa de la isla.

Extensas playas de arena fina bañadas por un sol amable e inagotable bordean el sur grancanario. La Playa del Inglés, Maspalomas, Meloneras, San Agustín, etc… son solo algunos de los arenales donde disfrutar de la tumbona e ideales para practicar deportes acuáticos, gracias a la buena temperatura del agua durante todo el año. Uno de los lugares más emblemáticos y bellos de la zona sur son las dunas de Maspalomas, un fascinante paisaje de montañas de arena y fondo azul donde sentir la naturaleza en estado puro. La estampa es una maravilla.

Dunas de Maspalomas, Gran Canaria

Y desde el sur rematamos nuestro particular ‘road trip’ canario rumbo al centro de la isla, justo entre ambas mitades de la silueta canariona donde las montañas mandan y el Pico de las Nieves corona (punto más alto de la isla con 1.949 metros).

El verdoso interior de la isla, Gran Canaria

Pequeñas poblaciones rurales alejadas del ajetreo, viven el interior más puro de la isla, entre bosques, valles, rebaños trashumantes y monumentos volcánicos naturales como el Roque Nublo y el Roque Bentayga.

Roque Nublo, Gran Canaria

Un entorno perfecto para perderse y taparse con una mantita por las noches, sin más.

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