Todo lo que necesita un reino para serlo está aquí, en Navarra. No hay dragones, no, pero sí castillos fortificados, bosques, pueblos medievales, fiestas a lo grande y un sin fin de leyendas en torno a unas tierras donde hubo reyes, reinas y ¡brujas!.

Su historia y la herencia de ésta se puede encontrar en cada uno de sus rincones, en su capital, Pamplona, y en sus gentes. Si a esto le añadimos una naturaleza desbordante con paisajes que quitan el hipo y que invitan a la aventura, nos da como resultado una región donde lo que menos te puede ocurrir es que te aburras.

Palacio Real de Olite, Navarra

Navarra cumple todos los requisitos necesarios para ser como algunos de los reinos de ‘Disney’. No hay detalle que le falte y si no mirad:

Castillos
Su pasado medieval ha dejado de recuerdo algunas de las fortificaciones más impresionantes de la península. Algunas, hasta parecen de cartón piedra. Castillos como el de Javier, del s. X o el Palacio Real de Olite, construído en el s. XIV, son todo un emblema del antiguo reino de Navarra y una auténtica recreación de la vida medieval que se dio en siglos pasados. Este último, fue elegido como la 1ª maravilla medieval de España por delante de construcciones como la Catedral de Santiago o la Alhambra.

Desiertos con formaciones extrañamente bellas
Al sur de Navarra podemos encontrar uno de los paisajes más singualres de la región, las Bardenas Reales. En este parque natural semidesértico, el agua y el viento han erosionado el paisaje dando como resultado formaciones sorprendentes como el Castildetierra. Existen varios itinerarios que te permiten conocer este peculiar paraje con rutas de senderismo, bici o coche.

Las Bardenas Reales, Navarra

A pocos kilómetros de las Bardenas Reales se encuentra la localidad de Tudela, una de las ciudades de origen musulman más importantes de Europa. Durante 400 años convivieron en ella judíos, musulmanes y mozárabes. Entre sus máximos atractivos se encuentra su huerta (para ser exactos, sus espárragos) y la Catedral de Santa María donde uno de sus pórticos, la Puerta del Juicio Final tiene labradas en la piedra a un lado todas las escenas del bien y al otro todas las del mal, muy curioso.

Paisajes al más puro estilo del Señor de los Anillos
Valles, bosques, gargantas naturales e incluso una selva como la de Irati hacen de Navarra un lugar excepcional para los amantes de la naturaleza y los paisajes bonitos. El pirineo navarro en su frontera con Francia es el lugar idóneo para el retiro y la tranquilidad con impresionantes montañas verdes salpicadas por pequeñas cabañas donde sólo se oye el ruidos de la naturaleza. Al este de la provincia, se encuentra la garganta de Navarra, Foz de Arbayún, un cañon excavado por el río Salazar, hogar de la mayor colonia de buitres leonados de Europa. Las vistas son espectaculares.

Foz de Arbayun, reserva natural en Navarra (España)

Valles como el de Belagua, Roncal o Salazar forman parte también de esta explosión de naturaleza navarra, por no hablar de su famosa selva, la Selva de Irati. Con sus 17.000 hectáreas, Irati cuenta con uno de los mayores y mejor conservados bosques de hayas y abetos de Europa, es espectacular sobre todo en otoño, cuando sus colores se potencian: el verde es más verde y el amarillo de las hojas se torna casi a rojo.

La capital del reino
Pamplona es la capital de un reino, una ciudad para disfrutar paseando por su calles y degustando sus vinos y pintxos, y la encargada de congregar una vez al año a cientos de miles de personas vestidas de blanco y con pañuelo rojo frente a su ayuntamiento.

Más allá de su fiesta grande, Pamplona tiene atractivos que atrapan, como los que atraparon a Hemingway cuando puso por primera vez un pie en esta ciudad. Imprescindibles: el conocidísimo Ayuntamiento, lugar del emblemático chupinazo del 6 de julio, la Plaza del Castillo, donde el terraceo es la práctica más común, las calles Calderería, Estafeta y San Nicolás para disfrutar del tapeo, de los mejores vinos y si se alarga, de unos pacharanes o La Ciudadela, antigua fortificación militar del s. XIV convertida ahora en jardín, que se yergue en medio de la ciudad navarra y por donde te encontrarás a los pamploneses paseando por su historia.

Curioso el Parque Yamaguchi, un jardín de estilo nipón, construido por la hermanación de Pamplona con la ciudad japonesa de Yamaguchi.

Plaza del Castillo en Pamplona, Navarra.

Pueblos de cuento
Navarra ha sido una de las pioneras del turismo rural en España. En los años 90, se abrieron las primeras casas rurales en valles como el del Roncal y Salazar y a día de hoy, cuenta con una oferta de más de 800.

Se pueden encontrar pequeñas villas donde la huella del medievo ha quedado marcada para siempre en sus murallas y en su arquitectura. Ujué o Artajona son buen ejemplo de ello. El románico también ha hecho mella y su legado se puede comprobar en pueblos como Sangüesa, Estella o Roncesvalles. Entre los más rurales, algunos hasta recuerdan a la ‘Tierra Media’ de los hobbits, se encuentran pequeños pueblos de ‘foto’ como Ochagavía, el Burgui o Elizondo.

ochagavia

Leyendas
Cuenta la historia que en tierras navarras ritos paganos y akelarres se celebraban en un misterioso lugar: las cuevas de Zugarramurdi. En el pueblo del mismo nombre, allá por el s. XV un grupo de mujeres fue quemado en la hoguera por la Inquisición acusadas de ser brujas. En los alrededores de estas cuevas dice la leyenda que pastaba un macho cabrío negro que se convertía en persona cuando las brujas se reunían en las cuevas. Esa persona, era nada más y nada menos que el mismísimo diablo, a que da cosita…

Estas historias han dado lugar a películas como ‘Akelarre’ o ‘Las Brujas de Zugarramurdi’ y a celebraciones populares en honor a la leyenda. Las cuevas están abiertas al público y es el segundo lugar más visitado de todo Navarra.

Cruce de caminos santos
Aquí, en Navarra se une la ruta francesa y española del Camino de Santiago. Un cruce de caminos santos por donde cada año pasan cientos de peregrinos. Comienza en Roncesvalles y recorre la provincia pasando por pueblos como Estella, donde el camino se hace más señorial o el célebre Puente La Reina con su emblemático puente románico, hito del camino santo. En este pueblo destaca la Iglesia del Crucifijo que alberga una sorprendente cruz gótico germánica en forma de ‘Y’.

Puente románico de Puente la Reina, Navarra

¿Es o no es un Reino con todas las letras?

2 Comentarios

  1. Navarra es preciosa. Recuerdo Tudela como una de las localidades más bonitas de España. Y a Pamplona hay que ir, incluso en San Fermínes, aunque esté muy muy muy poblada

Dejar una respuesta