Es nombrar París y un suspiro se oye a lo lejos. No necesita presentaciones ni casi introducciones. Es la ciudad donde se ‘inventó’ el amor a la que toda pareja debe acudir al menos una vez en la vida. Cualquier rincón está envuelto en un halo de romanticismo en el que todo el mundo queda atrapado.  No hacen falta excusas para conocerla o para volver, es sencillamente París.

Se podrían tener cientos de ‘citas perfectas’ en la capital francesa por eso, no existe un único itinerario para que la ocasión sea especial.  Echarse a andar por sus calles sin ningún rumbo establecido podría ser el mejor de los comienzos. ¿Nos acompañáis?

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RUTA 1: Montmatre, Sacre coeur, Muro del Amor, Le Marais, Notre Damme y picnic en el Pont de la Tournelle.

Podemos empezar por ir a Montmatre. En este bohemio barrio por el que han pasado artistas como Touluse Latreauc, Edith Piaf, Van Gogh o el mismísimo Picasso, se puede respirar la verdadera esencia parisina. Calles adoquinadas, pintores con boina ladeada y pequeños locales de flores, frutas y cafeterías hacen de esta zona un lugar para quedarse para siempre.

Barrio de Montmatre, París

Si de aquí paseamos hasta el Sacre Coeur y contemplamos las imponentes vistas de la ciudad desde su escalinata ya casi casi nos podemos volver a casa. Pero no, debemos acercarnos a un lugar muy especial: Le mur des je t’aime’. Un muro donde ‘te amo’ aparece escrito en más de 300 lenguas diferentes y que se ha convertido en un punto de encuentro único para los más enamorados.

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Tras esto, en dirección al Sena, debemos visitar uno de los barrios más de moda de París: Le Marais. Jardines escondidos, galerías de arte, tiendas vintage y coloridas cafeterías y boulangeries surgen de entre las hiedras en un barrio donde lo antiguo y lo cosmopolita se mezclan en un cocktail perfecto. Alberga el asentamiento judío más antiguo de Europa y es hogar también de una afianzada población china. La coexistencia de las diferentes comunidades explica su gran diversidad cultural y su estilo exclusivo.

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Caminando por sus estrechas calles te puedes hacer una idea de cómo fue París antes de la Revolución Francesa, cuando Le Marais fue hogar de los más pudientes, y de cómo fue después, cuando fue ocupado por los más bohemios. La mayor herencia de la época pudiente es la Place De los Vosgues, un romántico parque donde Victor Hugo vivió durante un tiempo.

Continuando nuestro camino por Le Marais, nuestra siguiente parada será el Hotel de Ville. Allí, el fotógrafo Robert Doisneau inmortalizó en los años 50 uno de los besos más famosos de todos los tiempos.  Es una plaza espectacular presidida por el edificio del Ayuntamiento y una imponente fuente.  De ahí, podemos cruzar por el Pont d’Arcole a la Ile du la Cité y atravesarla visitando la joya gótica de la ciudad: Notre-Dame.

Y ya, locos de amor (esperemos que no sólo por París), podemos rematar esta cita maravillosa con un plan muy parisino a la par que romántico y chic: un picnic viendo el atardecer rojizo de París. El  Pont de la Tournelle sería un lugar magnífico para sentarse a observar Notre Dame y el paso de los barcos por el Sena mientras degustamos, en la mejor compañía, un vinito con queso, foie o…, de postal.

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RUTA 2: Barrio Latino, Parque de Luxemburgo, Sorbona, Pont de las Arts, paseo por el Louvre, Tulleries y puesta de sol desde el Trocadero con la Torre Eiffel de fondo.

Nuestra segunda ruta podría comenzar en el Barrio Latino, otra de esas zonas parisinas por la que hay que pasear sí o sí. Sus calles están repletas de librerías (como la famosa librería Shakespeare), restaurantes de cocina internacional, salas de música en vivo y teatros. Goza de una gran tradición estudiantil, fue el espacio central de los acontecimientos de Mayo del 68′ y alberga la universidad más importante de Francia, La Sorbona, la cual podemos visitar en nuestro paseo.

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Después de esto, los jardines de Luxemburgo serían un buen lugar para hacer un alto y observar el bonito parque con su tiovivo, su estanque y con suerte, música en directo. Desde allí, podemos andar hasta llegar a la salida del metro Odeón donde se encuentra, según dicen, el mejor puesto de crêpes de París.

Y siguiendo nuestro itinerario en busca del ‘j’taime’ perfecto, nos dirigimos al famoso (y concurrido) puente de los candados. El Pont Des Arts se ha convertido en visita obligada para los enamorados del mundo entero. Es el primer puente de hierro que se construyó en París y uno de los lugares más románticos de la capital.

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Extasiados de amor tras colocar nuestro candado simbolizando nuestra unión eterna, cruzamos el Sena para llegar al Louvre, disfrutar de la bonita arquitectura renacentista del museo, que antiguamente fue un castillo, con las pirámides acristaladas, y continuar caminando por la orilla dejando a nuestra derecha los jardines de las Tullerías. Después de esto, llega el momento culmen de la tarde: la puesta de sol. Para este itinerario hemos elegido la plaza del Trocadero, frente a la imponente y espectacular Torre Eiffel.

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Desde esta plaza, construida para la exposición universal de 1930, se aprecia la Torre Eiffel desde su lado más esplendoroso. El Sol se esconde tras de ella logrando una de las instantáneas más bonitas de la ciudad. Para cenar y acabar completamente inundados de amor, algunos románticos planes podrían ser el restaurante 58 de la Torre Eiffel, navegando en un barco por el Sena (si decidís contratar un crucero por el río aseguraos antes la reserva, suelen ser multitudinarios) o, si preferís intimidad y un ambiente más idílico, cualquier pequeño bistró a la luz de las velas en los aledaños de los Campos Elyseos sería perfecto.

¿Qué os parecen los itinerarios? ¿Ideas para otras citas perfectas?

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