Viajar nos hace sentirnos libres y romper, aunque sea por poco tiempo, con las ataduras y preocupaciones del día a día. Es un placer pero también cansa, fatiga y nos obliga a sacrificar ciertas comodidades de nuestra rutina. Pero si hay algo que compensa todo eso, son los pequeños y placenteros detalles que nos ofrece la experiencia viajera y que justifican esas irrefrenables ganas de hacer la maleta y salir corriendo de casa. Aquí os dejamos unos cuantos.

Baño de espuma relajante

1. Acabarte ese libro que llevas todo el año leyendo en el metro

Esa lectura inacabable, que no te da tiempo casi a leer en el metro o que en la cama antes de dormir no pasas del primer párrafo por el cansancio profundo, por fin de viaje consigues consumarlo y además disfrutarlo sentado en una hamaca, en un parque o en una cama de 2×2 con almohadas a la carta. Placer donde los haya.

2. Sentir la soledad

La soledad elegida es una sensación extraordinaria que cuando viajas puedes sentir en una playa desierta, en una imponente montaña, en un amanecer improvisado o en cualquier lugar donde el silencio se hace protagonista.

3. Comprarte esos cojines artesanos que en tu ciudad cuestan un ojo de la cara

Cojines, cuadros, alfombras o cualquier objeto de artesanía que deseas con toda tu alma pero que no te has podido permitir por su elevado precio.

4. Las cosas gratis

Que gusto nos dan las cosas gratis. Esos chupitos a los que te invitan después de una copiosa comida, esos collares o pulseras que te regalan junto al resto de souvenirs que has comprado o esa exótica fruta que te dan a probar sin pedir nada a cambio. Por no hablar de la entrada libre en algunos de los mejores museos del mundo o ese viaje gratis en barco para cruzar de una orilla a otra de una ciudad.

5. Que los locales te sonrían porque sí

La amabilidad y simpatía gratuita por parte de los lugareños es algo que se agradece y se disfruta. Esa hospitalidad que te brindan en algunos lugares y esa sonrisa que te regalan por nada hace que el viaje sea aún mejor.

6. Un buen baño de espuma después de todo el día pateando

El simple hecho de bañarte, de tener un rato largo de relajación inmerso en un tsunami de espuma y sales aromáticas es un momentazo al que hay que dedicarle un ratito en el viaje.

7. Olvidarte del móvil en el bolsillo pequeño de la mochila

Y dejar de oír por unos días el politono de aviso del whatsapp. No recordar ni donde has dejado el teléfono es señal de que de verdad has desconectado y lo demás no importa.

8. No mirar el reloj

Y a poder ser ¡quitártelo! y guiarte por la luz del sol y por el propio reloj biológico que en vacaciones hace que te despiertes sin despertador y que vivas los días sin prisas ni límites.

9. Que no te timen por ser turista

Conseguir lidiar con esta situación y salir airoso es todo un logro y satisfacción pero más que en el momento que vayas a pagar el precio es el que es y te cobren sin más, sin añadirle un ‘impuesto’ al precio por ser turista y sin tener que regatear durante 15 minutos hasta conseguir no sentirte engañado.

10. Llevarte un ‘recuerdo’ del hotel

Un boli, unos jabones, unas cremas, la libretilla que te ponen en la mesilla…nada malicioso ni de un tamaño mayor que un cepillo de dientes. Son pequeños detalles que los hoteles tienen y que nosotros aprovechamos y guardamos como un souvenir más en nuestra maleta.

11. Comer sin remordimientos

Abandonamos la rutina y también nos olvidamos de la dieta. En los viajes no hay cabida para ella. Qué sería un viaje sin descubrir, probar y requeteprobar la gastronomía local.

12. Darte algún que otro capricho sin mirar el monedero

Porque es el momento, porque lo has planeado desde hace meses y por que invertir en un pequeño capricho sin la presión monetaria da mucho gusto y satisfacción.

13. Estirar el tiempo

Es una sensación estupenda a veces incluso una contradicción porque hay viajes que se te pasan volando pero un simple fin de semana puede llegar a parecer una semana.

14. Cansancio placentero

Es una sensación contradictoria pero placentera, descansar mentalmente y físicamente y que esto te provoque cansancio, pero un cansancio agradable y plácido, no el cansancio de estar 8 horas delante de un ordenador.

 

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