Aún queda un poco para las vacaciones más esperadas del año pero, como el sol ya empieza a picar, las ganas de ‘largarse’ un fin de semana y empezar a notar el olor del verano son irremediables. Sin necesidad de grandes desplazamientos ni planificaciones, hemos querido alejarnos del bullicio de la ciudad para conocer algunos de los pueblos más bellos de España donde el único ruido que te puede ‘molestar’ es el de la naturaleza.

Cadaqués, Costa Brava, Girona.

Y es que si de algo podemos presumir en España es de pueblos bonitos. A orillas del mar, en plena montaña, asomados a acantilados o atravesados por ríos… sería casi imposible elegir uno sólo de tantos que se extienden por la geografía española. Todos ellos son pequeños remansos de paz donde no hay atascos, ni humo, ni M-30, ni oficinas, ni jefes. Son una auténtica terapia antiestrés donde disfrutar de la calma y el sosiego.

Cudillero (Asturias)

A orillas del Cantábrico encontramos esta pequeña villa pesquera donde huele a mar y se respira tranquilidad. Su perfil de casas de colores, que recuerdan a los pueblos de la Costa Amalfitana italiana, conforman un paisaje idílico perfecto para desconectar y tomarse unas ‘sidrinas’ acompañando el mejor de los pescados. O por supuesto, la mejor de las fabadas.

Cudillero, Asturias

Ronda (Málaga)

Esta vertiginosa localidad malagueña se sitúa literalmente al borde del abismo. Se acerca más a ciudad que a pueblo pero no podíamos dejar de nombrarla. Sus edificios asoman por los acantilados formados por el paso del río Guadalvir. Se encuentra rodeada de sierras que en conjunto forman la postal perfecta. Su situación sobre los cortes de la roca ofrece unas bellísimas panorámicas desde casi cualquier punto de su centro histórico.

Ronda, Málaga

Cadaqués (Girona)

Hay que recorrer unas cuantas curvas hasta girar la última y encontrarse este precioso pueblo blanco de ventanas azules con sus barcas flotando en el Mediterráneo. Lugar de veraneo de Dalí, Cadaqués goza de un encanto extraordinario con atardeceres de ensueño en su paseo marítimo, con calas aisladas y una vida apacible cerca del cabo de Creus.

Cadaqués

Albarracín (Teruel)

Situado en un montículo presidido por los Montes Universales de Teruel, Albarracín con su color tierra rojiza y su muralla del siglo X no sólo conforma una estampa singular y encantadora sino que su interior es aún más impresionante con sus estrechas calles empinadas, sus plazas y su arquitectura popular.

Albarracin, Teruel

Olvera (Cádiz)

La serranía de Cádiz ofrece la ‘ruta de los pueblos blancos’, por ello no podíamos dejar de nombrar a Olvera. Su castillo árabe y su iglesia cristiana dominan la colina de la que se cuelgan sus casitas blancas. Es una auténtica villa árabe.

Olvera, Cádiz

Uga (Lanzarote)

El paisaje lunar de la isla de Lanzarote se ve salpicado por pequeñas aldeas que rompen el color volcánico de la isla creando un contraste casi perfecto. Uga, a los pies del Parque Nacional del Timanfaya, se mueve a ritmo de dromedario (éstos comen y descansan en la villa antes de sus excursiones al parque) sin prisas ni estrés. Aquí, al igual que en otros pueblos de Lanzarote, podrás degustar los mejores platos de pescado recién salidos del mar junto y acompañados por las ricas ‘papas arrugás’ y un poquito de queso herreño asado.

Uga, Lanzarote

 

3 Comentarios

Dejar una respuesta