Este Puente de Diciembre queremos exprimirlo al máximo con tres destinos antagónicos: uno europeo con mucha personalidad, otro nacional con mucho arte y otro africano imperial y exótico. Todos ellos ni muy cerca ni muy lejos para descansar de estos últimos meses de otoño y coger energías antes de la llegada de las fiestas navideñas.

Amsterdam, Holanda

Amsterdam, carácter inconfundible

La capital de Holanda, llamada cientos de veces la ‘Venecia el Norte’ es tan señorial y burguesa como gamberra. Su elegante arquitectura del siglo de Oro europeo se entremezcla con el humo que se escapa de sus más de cien coffeeshops, con sus famosos canales y con un vehículo que se ha apoderado de la ciudad, la bicicleta (hay que tener cuidado, su autoridad está por encima de la de los peatones).

Si la estancia va a ser breve, en Amsterdam el mejor transporte son tus propias piernas. A pie podrás empaparte de todo lo que esta ciudad ofrece desde la mejor de las perspectivas. La plaza Dam y el Palacio Real pueden ser un buen punto de partida. Son el centro neurálgico de la ciudad y en su sobriedad reside su encanto. No muy lejos, se encuentra Nieuwe Kerk, destacada iglesia de estilo neogótico.

Amsterdam, Holanda

Son varios los lugares destacados que hay que visitar en Amsterdam como sus famosos museos. El Rijksmuseum que cuenta con la mayor colección de arte flamenco del mundo con obras de Vermeer y de Rembrandt, la Casa de Ana Frank, llena de historia y reminiscencias de la II Guerra Mundial y el más destacado de todos, el Museo Van Gohg, con las principales obras del aclamado pintor.

El Barrio Rojo, curioso a la par que incomprensible, es un lugar de paso inevitable si caminas por los canales del centro. Junto a la peculiaridad de este barrio, otro, el Barrio de Jordaan, más bohemio, merece un paseo que podéis acompañar con unas típicas patatas fritas con kétchup, enseña culinaria de la ciudad.

Y si os apasiona el shopping debéis conocer alguno de sus mercadillos callejeros, Albert Cuiyp, en el distrito de Pijp, es el más conocido y el más antiguo de la ciudad (de lunes a sábado de 9:30-18h). Otro, Waterlooplein (de lunes a sábado hasta las 17h) es también muy grande pero sobre todo muy vintage. Noordermarkt, en el Jordaan, Bloemenmarkt, el mercadillo flotante de flores o Nieuwmarkt, de antigüedades y productos orgánicos conforman una extensa lista que daría para otro post.

Ojos que no han visto Granada, no han visto nada

Alhambra de Granada

Y qué razón tiene el dicho, porque existen pocos lugares tan evocadores como esta ciudad. ‘Graná’ levanta pasiones y allí todos los sentidos tienen estímulo.

Enumerando sus rincones más especiales de obligada visita comenzamos por el Albaicín, un barrio en altura con vida propia e independiente de resto de la ciudad. Por mucho turismo que reciba mantiene su esencia siempre con una extraordinaria banda sonora de fondo.

Barrio Albaicín, Granada

Le sigue el Sacramonte, racial y salvaje donde los haya. Sus cuevas-vivienda son uno de sus máximos atractivos además de sus excepcionales vistas a la Alhambra. Su fuerza quizá provenga precisamente de esta orientación a tan bella joya arquitectónica. Aquí se encuentra además, el que algunos consideran el paseo más romántico y bello del mundo, la Carrera del Darro. En este lugar, los amaneceres y atardeceres son de otro mundo.

Y qué decir de la Alhambra, Patrimonio de la Humanidad y uno de los más bellos legados del arte nazarí en la península. Junto con el Palacio de Carlos V y el Generalife con Sierra Nevada de fondo, conforman la postal perfecta. Todo el conjunto encaja armónicamente.

Marrakech, exotismo puro

Plaza Jamaa el Fna, Marrakech, Marruecos

Marrakech se yergue entre las dunas del desierto como un oasis lleno de personalidad e historia. Tan cerca pero a la vez tan lejos, Marrakech es pura fuerza. Su espina dorsal se reconoce desde lejos en el minarete Koutoubia (de 69 metros de altura) anexo a la mezquita del mismo nombre. Datan del s.XII y se erigen por encima de la Medina, sin quitarle ojo de encima con el mejor de los escenarios al fondo, la cordillera del Atlas.

Imprescindibles son también la mezquita de la Kasba, los increíbles interiores de la escuela coránica de Ali Ben Youseef Medersa o el suntuoso Palacio de la Bahía.

Pero sin duda, el viajero de a pie disfrutará viviendo, sintiendo e incluso en ocasiones sorteando el bullicio de sus calles, de su zoco y de su principal punto neurálgico: la plaza de Jemaa el Fna. Tanto de día como de noche, esta plaza parece un gran escenario de película con actores reales interpretando sus papeles. Gastronomía, entretenimiento y mucho jaleo se concentran en este lugar tan emblemático como intenso. Dejarse llevar puede ser una de las mejores decisiones a tomar.

Zoco de Marrakech

A los que se les de bien el regateo en el zoco de Marrakech probablemente podrán examinar el nivel de profesionalidad de sus negociaciones. Laberínticas calles repletas de puestos con artesanía y productos locales te esperan para que pases un par de mañanas o tres cacharreando y ‘acordando’ con el tendero el precio final de tus compras, es un auténtico ejercicio de paciencia y tenacidad.

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