Con la costa atlántica como brújula, Marruecos propone un mágico ‘road trip’ entre las dos principales Ciudades del reino. La novísima autopista Tánger-Casablanca enlaza la costa norte marroquí con el sur del país en un viaje que huele a narguile y sabe a té con menta. En este post te recomendaremos un circuito de lo más importante que visitar en Marruecos, un viaje que te dejará de piedra.

  1. Primera etapa: Tánger

Quizá la última capital del sur de Europa, y sin lugar a dudas, la gran capital del norte de África. Muchos españoles eligen sus playas como segunda residencia, y la literatura de Truman Capote o Jack Kerouac se imponen como guías alternativas. La cámara de fotos pide pasar la mañana en su medina: intrincada, plagada de olores y recorrida por cuestas,
como mandan los cánones. También conviene buscar inspiración junto a la tumba de Ibn Battuta, uno
de los mayores
viajeros que ha
dado la historia. “¡Forti que Dios las grietas del Islam en esas regiones!”, dejó escrito sobre Al-Ándalus. Mano alzada y regateo en el precio de un taxi que nos lleve a las afueras de la ciudad, al cabo Espartel. Allí donde se unen el océano Atlántico y el Mediterráneo, la gruta de Hércules deja claro que la historia de Marruecos se remonta a mucho antes de lo que nos imaginábamos. Si tienes bastantes días para quedarte, Tánger es una de las ciudades que visitar en Marruecos que más te merecerá la pena descubrir.

que-ver-en-marruecosDe vuelta al presente, el ecléctico museo de la Fundación Lorin quiere ser la punta de lanza del Tánger moderno, el que se disfruta desde su celebrado paseo marítimo y se deja entrever en el faraónico puerto Tánger Med, con los muelles de Barcelona, Algeciras y Málaga como sus nudos de comunicación principales. También hay que dejarse caer por el Sherezade Hamman camino de la Gran Mezquita, y por la vecina catedral católica alzada sobre bares de cachimba. Todo es fusión a media hora en ferry rápido desde Tarifa.

  1. Segunda etapa: Asilah

que-ver-en-marruecosComo casi todas las ciudades importantes de este viaje, Asilah mira al mar huyendo del inclemente sol del Sáhara, otra de las ciudades más importantes que visitar en Marruecos. Parece el último reducto mediterráneo de la región, con una arquitectura similar a una isla griega, de casas encaladas y ventanales
azul cielo, y con un estilo de vida
tan cercano a España que las paellas son habituales en los menús de su barrio pesquero. Callejeando por  su delicioso casco antiguo, Asilah hace honor a su fama de intelectual gracias a su concentración de galerías de arte. Acomodada, turística y extremadamente limpia, conviene pedir seksu para cenar. Así llaman los bereberes a nuestro cuscús con pollo, y está entre los 10 mejores platos del mundo según el New York Times. Es una de esas recetas que hay que probar en su hábitat natural. Como el mechoui: cordero asado a fuego lento. Sólo tras 5 horas dando vueltas sobre la lumbre estará listo para deshacerse en la boca.

  1. Tercera etapa: Larache

captura-de-pantalla-2017-09-21-a-las-14-10-54Una ciudad que visitar en Marruecos que te enamorará por su forma de vivir. Enfilando ya el sur, mucho mejor en coche de alquiler, queda ya en el olvido todo recuerdo de Europa. Salvo el francés, el idioma más útil para conocer Marruecos. La villa de Larache se muestra aletargada durante el suave invierno atlántico, pero se alza vital durante el caluroso verano, cuando las playas se llenan de familias numerosas que parecen mudarse a la arena y los numerosos turistas opinan que aquí están los mejores arenales del país. Da igual a qué hora se pierda la vista entre las dunas, siempre habrá grupos de niños jugando al fútbol, camarillas de mujeres en animada conversación y cuartetos de hombres jugando a las cartas.

A las afueras de esta ciudad que visitar en Marruecos, el momento exótico de la travesía viene dado por los arganes, un árbol fácilmente confundible con el olivo. Los ojos parecen platos al observar con calma sus ramas… Ocupadas por cabras. Aquí estos mamíferos presumen de agilidad subiendo a la copa de los árboles, el árido suelo no les ofrece ya alimento. El calor parece menos en cualquier terraza al borde del mar. Si es acompañado por un tajín de verduras, mucho mejor. O de sardinas, también muy recomendable.

  1. Cuarta etapa: Rabat

La menos turística de las grandes ciudades que visitar en Marruecos, pero que van saliendo al paso, sugiriendo adjetivos encontrados: burócrata y afectuosa, serena pero abrumadora, colonial o africana. A menudo se corre la voz de que la kasbah está cerrada o prohibida para turistas. Son sólo tretas buscando dirhams a cambio de unos servicios de guía que no hacen falta para recorrer el imprescindibles barrio antiguo, con especial atención a los jardines andalusíes de su parte sur, abiertos desde el amanecer hasta el anochecer. La inacabada torre de Hassán recuerda que Al-Mansur se inspiró en la Giralda de Sevilla para coronar la ciudad, mientras el mausoleo de Mohammed V rinde majestuoso culto en mármol a la dinastía alauita. Y un detalle que hay que aprovechar: Rabat es uno de los pocos lugares que visitar en Marruecos donde se pueden encontrar mapas actualizados de la red de carreteras del país.

que-ver-en-marruecosAl otro lado del estuario del Oued Boy Regred, Salé es otro mundo.
Un planeta paralelo encerrado en la tradición de su fortaleza en adobe. Un paseo en barcaza de remos y ambiente recogido en su madrassa-museo son momentos imprescindibles antes de volver a la carretera.  

  1. Fin de la ruta: Casablanca

A menudo desaprovechada como simple ciudad de paso, sigue siendo la urbe más dinámica de Marruecos. Con la plaza de las Naciones Unidas como epicentro, su ambiente internacional salta a la vista en la indumentaria de ambos sexos, llamativamente europea para ser una ciudad situada tan al sur con bares, restaurantes y cafeterías que cuelgan constantemente el cartel de completo. La visita comienza recorriendo su diminuta medina, contraste absoluto con la inmensa mezquita de Hassán II, la tercera más grande del mundo. Sus 210 metros de minarete se alzan sobre una playa rocosa, haciendo realidad las escrituras del Corán, que proclama que el reino de Dios se alzó sobre las aguas. De todo lo que visitar en Marruecos, esta ciudad te sorprenderá. Con nombre de película, también presume de singular art decó de influencia hispana en el centro, y del arte del regateo en el zoco del Quartier Habous. Aunque Humphrey Bogart nunca pasó por aquí –Casablanca se rodó íntegramente en un estudio hollywoodiense– el Rick’s Café existe, creado a imagen y semejanza del que aparece en la obra maestra del cineasta Michael Curtiz.

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Como de travesía, Aïn Diab resume a la perfección la noche casablanquina: alegre, ecléctica y entusiasta. La travesía llega a su desenlace mientras nos preguntamos si seremos capaces de regresar a la rutina.

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