Hay quien piensa que por estos lares caribeños la única actividad que se puede realizar es tumbarse en la hamaca con una piña colada. Y sí, es cierto, puedes pasarte 7 días o más en esta postura pero, para aquellos que gustéis de unas vacaciones más activas, sin renunciar a la pulserita, hay un sin fin de opciones que van desde playas salvajes y solitarias, ballenas jorobadas y ríos bravos para hacer rafting, hasta frondosos parques naturales, cascadas y una capital coqueta y muy colonial. Apuntad:

Punta Cana, República Dominicana

1. Santo Domingo, colonial y moderna

Alcázar de Colón, Santo Domingo, República Dominicana

La capital dominicana es una coqueta ciudad colonial que se mueve a ritmo de bachata y merengue. El centro recoge los vestigios del descubrimiento y del origen del Nuevo Mundo y para empaparse bien de ello no hay nada mejor que pasear por las antiguas y adoquinadas calles de la Zona Colonial, visitar la Catedral Primada de América, la primera iglesia del Caribe, y parar a tomar algo en alguno de los restaurantes de la calle Atarazana. Y si queréis conocer otro tipo de historia, la deportiva, merece la pena presenciar un partido de béisbol en el estadio Quisqueya, un deporte que es una auténtica religión en el país.

2. Cascadas de Damajagua

Ni una, ni dos, ni tres, nada más y nada menos que 27 cascadas te esperan en este espectacular lugar de piscinas naturales y piedra caliza. Esta excursión es ideal para los más aventureros ya que hay que trepar, escalar e incluso superar un salto de ¡5 metros! Es obligatorio ir con guía y necesario el casco.

3. Península de Samaná, espíritu auténtico

Península de Samaná, República Dominicana

Al norte del país se encuentra la península de Samaná, un lugar con una fuerte diversidad cultural marcada por la huella taína que dejaron sus antepasados. Destaca su peculiar gastronomía afrocaribeña, sus extraordinarias playas de arena blanca y mar turquesa, no dejéis de ir a Playa Rincón y bucear en Playa Frontón, y el espectáculo natural que entre enero y marzo protagonizan las ballenas jorobadas que acuden a la bahía de Samaná para aparearse y dar a luz, fantástico. Además, a pocos kilómetros podréis visitar el Parque nacional de los Haitises, un conjunto de arenales y frondosidad manglar que no deja indiferente.

Ballenas jorobadas en la Bahía de Samaná, República Dominicana

4. Jarabacoa y el pico más alto del Caribe

Este lugar destaca sobre todo por el Pico Duarte, parece increíble que República Dominicana tenga tanto terreno escarpado. Se recomienda subir a él por ser el más alto del Caribe y por las increíbles vistas que se observan desde su cima ya que se pueden ver ambas costas, la del Atlántico y la del Caribe. Además, en Jarabacoa se puede disfrutar en familia del rafting en aguas bravas, del barranquismo y de las espectaculares cataratas que alberga donde incluso se rodaron algunas escenas de ¡Parque Jurásico!

5. Playa Limón, salvaje y solitaria

Playa Limón, República Dominicana

Alejada del bullicio y el ajetreo de Punta Cana y Bávaro, Playa Limón cuenta con 3 kilómetros de costa desértica y cocoteros inclinados para sentir de verdad la tranquilidad y la naturaleza salvaje.

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