Portugal es esa vecina molona que cuando hace fiesta en su casa te invita, cuando necesitas sal, la tiene y cuando cocina algo rico, te guarda un poco para que luego lo pruebes.

La variedad de lugares que ofrece Portugal para visitar es algo indiscutible. Literalmente a un paso de España, sus pueblos, sus rincones naturales, el encanto de Oporto y Lisboa, el bacalao (el de comer), sus 800 kilómetros de costa y mucho ‘mais’, son motivos suficientes para coger a tus colegas, novia y neoprenos, meterlos en el coche y marcarse un auténtico ‘road trip’ de norte a sur. ¿Os venís?

Algarve, villa en Cabo Carvoeiro

Recuerdo Portugal en los 90, cuando muchos cruzábamos la frontera con nuestras familias (DNI en mano) para que nuestras madres se aprovisionaran de sábanas, toallas, cubiertos y ropa interior para dos o tres vidas más. Ahora, Portugal es mucho más que eso y aunque está tan cerca, aún tiene un lado desconocido y estupendo que descubrir. Solamente hay que comprobarlo. Comenzamos por el norte.

Primera Parada: Oporto

Oporto, Portugal

Siempre he oído destacar de Oporto su belleza decadente y la verdad que no estoy nada de acuerdo. Sé que es un adjetivo con intención positiva pero, en este caso, para mi su decadencia es sinónimo de otra cosa. Oporto mola mucho y más que decadente es auténtica.

Es la cuna del vino más famoso de Portugal, el Oporto, que nadie ha sido capaz de replicar fuera del país. Se sitúa a orillas del Duero y los seis puentes que lo cruzan son la personalidad de la ciudad. Tiene unas cuestas que ya quisieran otras ciudades europeas, subes y subes y por el camino más que sufrir disfrutas. Es de los pocos lugares del mundo donde la ropa tendida es un elemento estético necesario.

Tiene franceshinas, un manjar que no debéis dejar de probar (Chorizo, jamón cocido, mortadela y un filete en pan blanco, todo cubierto de queso gratinado y salsa de tomate. Muy light.). Tiene tranvía. Y tiene Cais da Ribeira, una zona llena de bares, restaurantes y terrazas con un ambientazo tremendo a orillas del Douro. Qué más se le puede pedir a la ‘Capital del Norte’ de Portugal.

Sitios recomendados: Barrio de Rotunda, Torre dos Clérigos, Rúa de Cedofeita, Puente de Don Luis I, la Livraria Lello e Irmao (la tercera más bella de Europa) y el hall de la estación Sao Bento, con más de 20.000 azulejos con mucha historia.

Segunda parada: Aveiro y Coimbra

Averiro, Portugal

Aveiro es la versión portuguesa de Venecia. Esta localidad costera cuenta con canales, puentes, coloridas casas bajas y una embarcaciones al más puro estilo góndola llamadas moliceiros. En esta ciudad hacemos nuestra primera incursión surfera en la extensa Praia de Barra, muy cotizada por los surferos locales durante todo el año.

A 55km de Aveiro se encuentra Coimbra, la ciudad universitaria portuguesa por excelencia. Dicen que es el mejor sitio para un año de Erasmus. Fue capital del país y posee la primera Universidad de Portugal. Tiene ambientazo. Es una ciudad donde mandan los alumnos, sobre todo en los bares y cantinas de la ciudad baja. Todos los jueves se celebra ‘a noite académica’ y se pueden encontrar sitios con menús por poco más de tres euros.

Tercera parada: Nazaré y Peniche

Volvemos a la costa y paramos en Nazaré. Su playa de arena blanca es kilométrica y sus olas son gigantes. Destacaría la panorámica y la instantánea que se puede tomar del Atlántico desde el acantilado del Barrio de Sítio, en la parte alta de Nazaré. Desde ahí, además se puede coger el funicular que une Sítio con la playa. El desnivel es enorme y las vistas impresionantes. Cerca de la playa está el antiguo barrio de pescadores con sus calles de adoquines y sus casitas blancas. Pero para mí lo más destacado de esta zona, son las playas vírgenes que hay alejándose un poco del centro como la de Martinho do Porto o Praia do Salgado.

A 45 minutos de Nazaré se encuentra Peniche, un pequeño pueblo amurallado poblado de surferos en busca de ‘la ola’. Su puerto es un sitio perfecto para probar las sardinas, el atún o la langosta. En los alrededores hay acantilados impresionantes, debéis ir al Cabo Carvoeiro y al Furado Grande. De todas las playas de Peniche me gustaría destacar una: Súpertubos cuyo nombre ya lo dice todo. Por la noche no te puedes perder las fiestas y conciertos en los chiringuitos de la zona, cerveza en mano por ¡60 céntimos!.

Sugerencia: si tenéis tiempo acercaros a conocer Óbidos, un pequeño pueblo amurallado que parece de cuento.

Cuarta parada: Lisboa

Lisboa, Portugal

Lisboa se sale. Tal cual. Sus siete colinas, sus tranvías, sus miradores, sus praças y los atardeceres cerca del Tajo, son algunas de las cosas que hacen de Lisboa una ciudad con un rollo increíble. Chiado (el Montmatre lisboeta), Alfama y Barrio Alto son lugares por los que hay que caminar disfrutando de sus adoquines, del paso del tranvía, de las vistas y de ese toque bohemio especial.

Además de los lugares clásicos que debéis visitar como el mirador de Santa Justa, el Castillo de San Jorge o sus cuatro emblemáticas praças: Restauradores, Dom Pedro IV, Figueira, y Comércio, también hay una Lisboa más alternativa con restaurantes, bares y espacios culturales muy de moda. LX Factory es uno de esos lugares. Una zona industrial bajo el puente 25 de Abril reconvertida en un enorme espacio donde se reúnen jóvenes artistas y diseñadores entre restaurantes y tiendas cosmopolitas.

Cogiendo el ferry que va hacia Calcilhas (2,40€ i/v), disfrutaréis de unas de las mejores vistas de Lisboa, del puente y del Cristo Rei. Al final del trayecto, en Almada, os encontraréis con una tranquila terraza a orillas del Tajo donde podréis rematar la excursión.

Arte callejero en Lisboa

A la noche lisboeta tampoco le falta diversión ni animación. Para cenar os aconsejo dos sitios que son una pasada: Chapito y el Teatro Taborda, vistas alucinantes. En Barrio Alto el ambiente callejero es ‘la caña’ y en general en cualquier parte de la ciudad encuentras rincones donde disfrutar del ocio nocturno. (Id a la discoteca Lux)

Sugerencias: Feira da Ladra, un mercadillo lleno de tesoros antiguos y vintage digno de exploración profunda, cafetería A Brasileira, mirador de São Pedro de Alcântara. Coger el tranvía 28. Comer bacalao ‘A bras’. Sintra y Belem, donde hacen los famosos pastelitos cuya receta, al igual que la de Coca Cola, se guarda en absoluto secreto.

Quinta parada: Costa Capriça y Alentejo

Tras Lisboa, con las miradas puestas en la barbilla de la Península, detenemos nuestro camino en la Costa Capriça, una extensión de arena de 30 km que es la playa más extensa de todo Europa, sí, aquí al lado, en el país vecino. En esta zona, además, encontramos las kilométricas y salvajes playas de Comporta, consideradas la california portuguesa.

Portinho da Arrábida, Alentejo, Portugal

Nuestro siguiente alto en el camino es el Alentejo. Esta zona se caracteriza por sus paisajes verdes, sus pueblos con encanto, sus viñedos y sus pousadas. Paradas obligatorias en esta región son Monsaraz y Évora, el Cabo Sardão y una muy especial: Campo de Santana, una pedanía de Arraiolos donde te dejan hacer queso con tus propias manos, es la ‘leche’.

Sexta parada: Sagres

Praia Carrapateira, Sagres, Portugal

Uno de los puntos más occidentales de la Europa continental se encuentra aquí, en el cabo de San Vicente, en Sagres. Esta zona es para escribir un capítulo aparte. Playas salvajes y poco concurridas, con la niebla posada en lo alto de los acantilados, chiringuitos entre las rocas para tomarse la clásica cerveza Sagres y una vida nocturna, concentrada en una sola calle, con muy buen rollo y mucha marcha, hacen de la barbilla de la península un lugar para quedarse.

Arrifana, Carrapateira o Praia do Amado, son algunas de sus playas más bonitas. Para ver un atardecer espectacular, el Faro del Cabo de San Vicente es el mejor lugar.

Séptima parada y remate final: Algarve

Lagos, Algarve, Portugal

Es quizá la zona turística más conocida de Portugal. Hoteles y apartamentos recorren la costa del sur que recibe cada año a miles de turistas. Pero lejos de sentir la masificación, el Algarve ha sabido conservar su esencia y nada ha enturbiado las azules y verdes aguas atlánticas ni el encanto de localidades como Faro, Lagos o Albufeira.

No pensaba yo que en esta zona nos encontraríamos el paraíso luso. Su costa rocosa cuenta con unas playas de alucine: Praia dos Caneiros, Praia Dona Ana, Praia de Tres Irmaos o Praia de Marinha, entre otras.

Algarve, Portugal

Y aquí, en el Algarve ponemos fin a nuestro ‘road trip’ después de descubrir las maravillas de nuestra vecina más vecina.

7 Comentarios

  1. Coincido plenamente. Portugal es un país precioso en el que perderse, principalmente el Algarve, una de las zonas más bonitas del mundo y al que podemos ir en coche. Eso sí, no vuelve a Lisboa hasta dentro de un buen tiempo. Forza Atleti!

  2. Muy buen artículo. Portugal fue durante mucho tiempo un gran desconocido para mí, y ya lo he visitado en varias ocasiones; es, en suma, un país al que volver y revisitar esos lugares que tanto nos gustó, o planificar nuevas rutas. No quedaréis defraudados, es un país pequeño pero muy grande de tanto como hay para ver y descubrir…y está tan cerca!

  3. Buenas tardes Jaime!
    Mi pareja y yo hemos decidido realizar este viaje y nos surgen algunas dudas relacionadas con el mismo que nos gustaría resolver. Hay alguna manera de que nos pongamos en contacto contigo? Nos sería de gran ayuda (además de este maravilloso post que hemos leído).

    Muchas gracias!

  4. Me ha parecido impresionante el post, ya tengo ganas de conocerlo.
    Vamos mi novio y yo en noviembre de este año y me gustaría saber cuántos días son necesarios para visitar todo lo que has descrito. Muchas gracias y un saludo

  5. Es muy chulo el post…. pero has olvidado maravillas del Norte!!! Igualmente muchisimas gracias porque lo que has recomendado…no lo sabía todo!

Dejar una respuesta