Asomada a las aguas del río más melódico de Europa, el Danubio, la capital húngara es una de las ciudades más bellas del Viejo Continente ideal para perderse entre edificios renacentistas, monumentos emblemáticos, bares y terrazas en la ribera del río y para disfrutar y relajarse en cualquiera de las termas o pozas de aguas medicinales que se expanden por todo Budapest. No te pierdas ni uno solo de sus rincones, merece la pena.

Parlamento de Budapest, Hungría

1. Basílica de San Esteban

Esta impresionante Basílica con capacidad para 8.500 personas es la catedral de Budapest. Junto al Parlamento son los dos edificios más altos de la ciudad y su privilegiada situación muy cerca del Danubio y la belleza de su arquitectura neoclásica hacen que sea una de las paradas obligatorias de la ciudad húngara.

2. Avenida Andrassy

Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2002, este gran bulevar conecta la plaza Erzsébet y la plaza de los Héroes y alinea en su recorrido algunos de los rincones más emblemáticos de la ciudad. Mansiones, Palacios renacentistas, la Ópera, boutiques de lo más chic y elegantes cafeterías y restaurantes. Además, es la principal arteria ciclista de la ciudad que hace de este transporte el vehículo ideal para recorrer esta zona.

3. El Parlamento y el Puente de las Cadenas

La arquitectura es una de las mejores bazas de Budapest y uno de sus máximos exponentes es el Parlamento. Majestuoso e imponente, forma parte del perfil más reconocible de Budapest junto al impresionante Puente de las Cadenas que une Buda con Pest. Ambos hitos arquitectónicos son espectaculares cuya belleza se multiplica al anochecer gracias a la iluminación y al reflejo de su silueta en el Danubio.

4. Paseo por la ribera del río, ambientazo

Tranvía de número 2, Budapest

El tranvía número 2 es una buenísima opción para hacer un bonito recorrido por la ribera del río. Bares y terrazas miran al Danubio desde su orilla y se llenan de gente y bullicio cada día. Aquí confluyen arte, música y vanguardia y es uno de los mejores lugares para saborear el ambiente más trendy de la ciudad.

5. Y si entre paseo y paseo ¿nos damos un baño?

Balneario Széchenyi

Hay un Budapest subterráneo y extenso del que subyacen manantiales de aguas termales ricas en sulfatos, calcio y magnesio donde es imprescindible darse un saludable y relajante baño. Se puede elegir cualquiera de los balnearios o termas que plagan la ciudad. El balneario de Gellért con sus mosaicos de azulejos y sus fuentes con cabezas de león o el mítico y clásico balneario Széchenyi, el primero construído en el área de Pest en 1913, son dos buenas elecciones para pasar unas horas de relax.

6. Crucero al atardecer por el Danubio, imprescindible

Lo idóneo es coger el barco que zarpa al atardecer y finaliza el recorrido de noche cuando todos los edificios, monumentos y puentes te cautivan con su iluminación. Las impresionantes vistas del Parlamento iluminado desde el río hacen que el viaje fluvial se convierta en un éxtasis.

7. Desayunar o merendar en el mítico New York Café

Este palacete construído en 1895 es uno de los cafés más bellos del mundo. Columnas, bóvedas con frescos, lámparas de araña y espejos enmarcados conforman este espacio neobarroco donde lo más difícil es mirar al plato. Es como hacer un viaje al pasado inmerso en un ambiente histórico y elegante. Son famosos sus chocolates y sus tartas.

8. No te vayas sin probar los Kürt skálacs

Prueba los Kürt skálacs, unos canutillos de crema típicos de Budapest que puedes encontrar casi en cualquier rincón de la ciudad. El Mercado Central podría ser un buen lugar para degustarlos, es un espectacular edificio de cristal y hierro forjado situado frente a la plaza Fövám y pegado al puente de la Libertad. Aquí podréis observar y adquirir productos típicos de Budapest bajo un ambiente de lo más local.

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