Una mala elección de acompañante(s) a la hora de viajar puede suponer una serie de catastróficas desdichas que quedarán en el recuerdo para el resto de tus días. Amigos de toda la vida, pareja, mejor amiga/o, padres o desconocidos pueden sorprenderte y hacer de tu viaje un auténtico calvario. Así que, si no quieres acabar dándote cabezazos contra la pared en medio de tu aventura, toma la decisión correcta antes de hacer las maletas y evita estos perfiles viajeros (aunque les quieras mucho).

1. Momento ducha (perdonable)

Están los típicos que, o bien se duchan los primeros y gastan toda el agua de la bomba de almacenamiento sin importar quien viene detrás, o bien se esperan al final y luego tienen a 15 personas esperando a que termine de arreglarse. Además, en este caso no puedes decirle nada porque siempre te dirá: “si es que me ha tocado el último/a”.

2. Compañero marmota/dormilón (imperdonable)

Vale que las vacaciones están para descansar y no madrugar pero otra cosa es levantarse a las 12 del mediodía. Hay viajeros a los que es imposible despegarles de las sábanas y luchar contra eso es muy duro. No sólo porque el susodicho dormilón no atiende a razones sino porque este hecho rompe todo ritmo organizativo del día, sobre todo si estás en países con costumbres más tempranas que las españolas.

3. Come como si no hubiera un mañana (perdonable)

Y si te descuidas te come a ti… como se suele decir ‘compartir es vivir’ pero a la hora de comer hay que estar avispado porque a la mínima que te descuides lo que había en el plato ha volado.

4. La excusa de ‘no tengo suelto’ (imperdonable)

No sé que costumbre aprendida es esta pero la maldita excusa de ‘paga tú que yo no tengo suelto’ es algo bastante generalizado, y desquiciante. Qué más da no tener suelto, como si los billetes no valieran pagar importes pequeños.

5. Ronca (perdonable)

Este hecho, por desgracia, es algo involuntario y de difícil corrección por parte del roncador pero puede suponer la discriminación generalizada del grupo sobre esta persona. su aislamiento puede ser la mejor de las opciones pero cuando no queda más remedio que compartir habitáculo unos buenos tapones te podrán ayudar a obviarlo.

6. Mal humor por falta de sueño, cansancio o por hambre (imperdonable)

Hay muchas personas a las que estos estados primarios les provocan malestar y mal humor que por supuesto pagan con los que les rodean. En estos casos lo mejor es alejarse y dejar que la tormenta se pase lo antes posible, eso sí, apuntado queda para la próxima escapada (probablemente no haya).

7. Hace la maleta más grande del mundo a pesar de que has avisado que no hay espacio en el maletero (imperdonable)

Primer síntoma de insolidaridad viajera. Le avisaste, le dijiste que ibais justos de espacio en el coche y aún así se ha traído la maleta dura de ruedas de 23kg, la próxima vez se va en autobús.

8. Siempre acabáis perdidos por su pésima interpretación de los mapas (perdonable)

La mala lectura de un mapa siempre suele traer consecuencias nefastas, además de discusiones e iras contra la persona encargada de leer la ruta. Hay personas con un sentido de la orientación algo atrofiado, cosa que adquiere mayores dimensiones cuando ha de orientarse con Google Maps o con uno desplegable. Hay que saber elegir al más hábil y si no queda más remedio, tomárselo con filosofía.

9.  No respeta los silencios (perdonable aunque desesperante)

Hay compañeros muy habladores que no callan ni durmiendo y que para más inri ¡no escuchan!. Los viajes son para descansar, relajarse y disfrutar de ese silencio del que no disfrutas el resto del año.

10. Impaciencia y falta de reacción ante los imprevistos (imperdonable)

En muchas ocasiones viajando te suelen ocurrir cosas inimaginables no siempre previstas y no siempre agradables. Se te pincha una rueda, cae el diluvio universal, pierdes la cámara de fotos, etc… ante estas situaciones hay que sonreír y ser lo más comprensivo posible, las caras de perro no ayudan a pasar estas situaciones sin dramas.

11. No le gusta comer de (casi) nada (perdonable)

Nadie pide que al otro le guste comer bichitos crujientes con salsa picante pero ha de ser un poco benevolente y no sólo comer hamburguesas, pizza o espaguetis. Vamos, que si te vas a Galicia con alguien a quien no le gusta el marisco o a México con alguien que no le gusta el picante, se complica el asunto.

12. Siempre quiere ir sentado delante en el coche (perdonable)

Desconfía de los que se pelean siempre por sentarse de copilotos en el coche ¿por qué? es algo incomprensible y más en estos tiempos que corren que debes ir atento al GPS, a los radares y a la vez hacer funciones de DJ, vamos, un estrés.

13. No le gusta caminar (imperdonable)

Viajar implica andar, y mucho. El amigo vago que va al súper de su barrio en coche mejor que se quede en casa porque Nueva York, París o la Muralla China no se pueden recorrer sobre ruedas.

¿Conocéis a alguien que reúna al menos tres?

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