Hay momentos del año en los que el deseo de escaparse se convierte en algo de primera necesidad. Los niños, el trabajo, la rutina. Si tenemos en cuenta además que este año la Semana Santa se celebra más tarde que nunca y, que desde Navidades no hemos catado ni un mísero festivo, es de recibo desconectar al menos 48 horas.

Jaén (capital), España.

Tenemos poco tiempo, obligaciones familiares y cansancio acumulado ¿Cómo lo hacemos? Con un plan maestro:

1. Invéntate alguna excusa ‘guay’ (creíble) para encasquetar a los niños con abuelos, primos, amigos, vecinos…del tipo: es nuestro aniversario, hace 93 meses que estamos juntos, este fin de semana justo hace 10 años que Pepe me guiñó un ojo en la discoteca, etc…

2. ¿Qué tiene que tener el destino?
– Que esté estratégicamente situado. Debemos poder ir en tren o en coche.
– Queremos comer bien. Buena oferta gastronómica.
Relax. Queremos descansar, dormir, sentir la paz.
– Un poco de cultura para alimentar nuestras mentes.

3. Teniendo en cuenta lo anterior y a pesar de que los requisitos son exigentes, prepara la maleta ¡Lo tenemos! Cuatro bonitas ciudades, perfectas para un descanso de emergencia:

Empezamos por el norte: Gijón

Gijón, Asturias.

Gijón cuenta con los ingredientes perfectos para un fin de semana de relax, buena comida y cultura. Considerada la capital de la Costa Verde, Gijón es una de las ciudades más bellas bañadas por el Cantábrico. Podéis empezar paseando por las calles del centro, recorrer el casco antiguo caminando desde el Paseo de Begoña, pasando por el Teatro Jovellanos y la Plaza de San Miguel, para terminar en la Escalerona, famoso punto de encuentro de gijonenses y lugar de acceso a la playa de San Lorenzo.

Podéis visitar también la emblemática Universidad Laboral, el edificio más grande construido en España, sí, como lo oís, con sus 270.000 m2 es la obra arquitectónica más grande del país. Otro lugar destacado es el cerro de Santa Catalina donde se encuentra el ‘Elogio del Horizonte’, obra del escultor Chillida. Desde allí, las vistas al Cantábrico son espectaculares. Y no os podéis olvidar de tomar unas sidras en la Cuesta del Cholo, lugar mítico en Gijón y probar el Cachopo: dos filetes de ternera (de un tamaño considerable) con jamón y queso entre medias. Una delicia.

Historia antigua: Mérida

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Mérida es una ciudad que respira cultura por todos sus poros. En ella conviven el pasado y el presente y su conjunto arqueológico es uno de los mayores exponentes de la herencia romana en España, Patrimonio de la Humanidad.

Si vais a Mérida no podéis dejar de visitar el teatro romano, el anfiteatro, el Acueducto de los Milagros, el Circo Romano o el Museo Nacional de Arte Romano, obra del arquitecto Rafael Moneo. La mayoría de restos arqueológicos se encuentra en la misma zona con lo que visitar las diferentes localizaciones es muy cómodo. Además, durante todo el año se desarrollan actividades, exposiciones y fiestas en torno al legado romano emeritense.

En los meses de julio y agosto se celebra el Festival Internacional de Teatro Clásico, este año en su 60ºedición.

Gastronómicamente, cuentan con platos de prestigio como el gazpacho o el ajo blanco y con una elaborada cocina tradicional. Si podéis, probad alguno de estos platos con nombres muy extremeños: el cojondongo, el zorongollo, los jilimojas o la cardincha.

La capital del oro líquido: Jaén

Vistas aéreas de Jaén (capital).

Jaén es otra joyita cultural en plena estepa andaluza. La mayor parte de su actividad económica, cultural y comercial gira en torno al olivo por lo que se considera la Capital Mundial del Aceite de Oliva.

Hay varios lugares que si vais no os podéis perder. La Catedral, de estilo renacentista, sorprende por su monumentalidad y sus elementos barrocos. También los Baños Árabes, los más grandes que se conservan en Europa, y el Museo Provincial, con restos arqueológicos del pueblo Ibérico. Por supuesto, debéis subir al Castillo de Santa Catalina desde donde las vistas a los olivares son espectaculares.

Por las calles del centro abundan los bares y restaurantes en los que con una consumición te sirven tapas sin fin. Debéis probar los flamenquines, la morcilla blanca, los huevos de codorniz y el pastel de ciervo. Pero sin duda, el plato estrella de la gastronomía jienense es la pipirrana, una ensalada de tomates adereza con un jugo a base de aceite de oliva, pimiento verde, huevo, ajo y sal. Exquisita.

Nos vamos al Mediterráneo: Castellón de la Plana

Castellón de la Plana.

Esta pequeña capital de provincia valenciana es un remanso de paz en comparación con sus vecinas Valencia y Alicante. Como viene siendo común por estos lares mediterráneos, en esta época del año gozan de un estupendo microclima con temperaturas que no suelen bajar de los 15 grados.

La capital de la comarca de La Plana posee innumerables atractivos. Su casco antiguo es una buena muestra de los orígenes medievales de la ciudad conformado por numerosas plazas, jardines de naranjos y un largo paseo que llega hasta el mar. Al final de éste, podréis disfrutar de las playas de la ciudad, algunas de ellas, como la Del Pinar o Gurugú, catalogadas con bandera azul.

El Castillo de Fadrell y la Ermita de la Magdalena son dos de las visitas obligadas. Estos dos lugares son protagonistas de las famosas fiestas de la Magdalena que se celebran el tercer sábado de cuaresma. En ellas, se conmemora el traslado de la ciudad desde la colina al litoral y han sido declaradas de Interés Turístico Internacional. Durante su celebración se puede disfrutar del folclore, la mascletá y mucha paella.

Por supuesto, el arroz es el ingrediente más típico en esta región. No os van a faltar restaurantes o bares para degustar las mejores paellas, arroces caldosos y mi preferido: la fideuá.

¿Qué os parecen las propuestas? ¿A dónde os irías para un descanso de urgencia? 

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