A Fez se le llama la Ciudad Azul por el cobalto empleado en la alfarería típica de la zona. ¿Lo sabías? En este breve repaso, plagado de anécdotas, secretos y recomendaciones, prometemos ofrecerte algunos de los planes con más encanto. Lo más probable es que hayas oído hablar de su medina, el rastro y extensión urbana sin coches más grande del planeta, pero en esta bella metrópolis hay mucho más. Capital cultural y religiosa del reino marroquí, por sus callejuelas y callejones tendrás ocasión de perderte entre palacios, mercadillos, museos y universidades con más de diez siglos de antigüedad. Así que abre el bloc de notas de tu móvil y disponte a ir apuntando todas las sugerencias que te proponemos.

Medina de Fez

Copyright: Oficina turismo Marruecos

Lo primero que debes tener en cuenta es que Fez es una de las cuatro ciudades imperiales con las que cuenta Marruecos. Y se diferencia de Marrakech, Mequinez y Rabat por su imponente legado religioso y artístico. Si a esto le sumas el enjambre de callejones que forman la medina, tienes ante tí todo un mundo de posibilidades. La ciudad de Fez se divide en dos zonas, Fez-el Bali y Fez-Jdid. La primera es la más antigua y te recomendamos que intentes hacerte con los servicios de un guía oficial para recorrerla; por mucho que lleves un mapa lo más probable es que te pierdas fácilmente. El otro sector, forma parte de la restauración que se realizó en el siglo XVIII y es algo menos caótico. A lo largo del camino irás encontrando todo tipo de tiendas y negocios donde podrás traer un bonito recuerdo

Puerta Bab Boujloud

puerta bab boujloud
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Para acceder a la parte vieja de este mercado de mercados lo más recomendable es que lo hagas por la puerta de Bab Boujloud. Desde ahí también podrás tirar alguna de las mejores fotografías del recorrido. El acceso está compuesto por tres arcos y en el principal, si te fijas bien, verás que se pueden divisar tres minaretes al fondo. Súmale el bello color azul de la portada y tendrás una estampa perfecta para acaparar likes. ¿Un poco de historia? La puerta fue restaurada en 1913 y nunca tuvo carácter defensivo.

Madrasa Bou Inania

Es uno de los edificios más representativos de la medina. No se encuentra muy alejado del acceso de Bab Boujloud y destaca por los intrincados detalles de su fachada, realizados en madera, estuco y azulejos. Todo ello plagado de innumerables motivos geométricos. La madrasa fue construida en el siglo XIV como escuela coránica, además de mantener su uso como mezquita. Es de las pocas de toda la ciudad que está abierta a los viajeros. Presta atención a su minarete, era uno de los que se podían contemplar desde el arco de entrada, su color verde representa al islam.

Mausoleo Mulay Idris

El recorrido continúa por el interior de la medina. Muy cerca de la plaza an-Nejjarine nos encontramos con el Mausoleo de Mulay Idris, el patrón y santo más importante de Marruecos. A él se debe, en el siglo VIII, la fundación nuevamente del pais. Es uno de los reyes más queridos, por eso en 1717 se inició la construcción de este santuario. No podrás acceder a él, pero desde el exterior se puede divisar el increíble patio que distribuye las diferentes estancias. Como suele ser habitual, el verde es uno de los colores que predomina en toda su delantera e interior. La cúpula puede apreciarse desde la mayoría de puntos elevados de la ciudad.

Madrasa Attarine

La otra escuela coránica que no puedes dejar de conocer es la madrasa Attarine. Aunque forme parte del recorrido turístico más conocido del núcleo urbano, si te acercas a primera hora de la mañana es probable que no la encuentres muy concurrida. El edificio está repleto de detalles ornamentales, sus paredes de madera tallada contienen frases del corán. Aquí, hasta hace menos de un siglo, venían estudiantes de todo el país a conocer el Islam en profundidad. Si lo deseas, en la planta superior, podrás ver algunas de las habitaciones donde residían estos alumnos.

Mezquita Al-Karaouine

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Llama la atención lo bien conservadas que están muchas de las edificaciones que vamos encontrándonos en el camino. Entre las más significativas está la mezquita de Al-Karaouine, antigua universidad de Fez. En su interior aún se conservan 30 mil volúmenes que dan muestra del increíble legado que la cultura islámica nos ha dejado. Al igual que ocurre con otros inmuebles de carácter religioso, si no eres musulmán no se puede visitar. Sin embargo, puedes hacerte una idea de su grandiosidad contemplando desde la entrada su bello patio. Uno de los imprescindibles de nuestra visita.

Curtiduría Chouwara

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Otra de las imágenes que debes llevarte contigo es la de una curtiduría. De las cuatro que tiene Fez, la más grande es la de Chouwara. Un verdadero festival de colores y olores que seguro no te dejará indiferente. Ver a los curtidores de cuero en plena acción, con sus innumerables toneles de diferentes tintes a cual más curioso, permite tomar conciencia de un trabajo centenario que ha acompañado a los marroquíes a lo largo de su historia. Seguro que los bolsos y mochilas que encontrarás posteriormente te van a resultar más interesantes.

Museo Dar Batha

Si necesitas tomar un respiro y descansar un poco, te recomendamos que hagas parada en el museo Dar Batha, ubicado en un antiguo palacio morisco del siglo XIX. Además de disfrutar de una de las mejores colecciones de objetos y artesanía marroquí, tendrás ocasión de relajarte en su jardín de estilo andaluz, repleto de naranjos y encinas. Cuando hayas reposado, dedícale tiempo a admirar el maravilloso conjunto que poseen de joyas, alfombras beréberes, bordados, instrumentos musicales y tallas de madera.

Jardines Bu Yelud

Pulmón y zona de relax para los habitantes de Fez, los jardines de Bu Yelud también permiten hacerse una idea de lo importante que han sido y son este tipo de lugares en la cultura musulmana. Parques que también están compuestos por acequias, lagos y fuentes. No hay que olvidar que la capital marroquí fue una de las primeras urbes en tener suministro de agua en muchas de sus viviendas, plazas y parterres.

Melláh

La judería es otro de los puntos más emblemáticos y con encanto de Fez. Además, se encuentra en la otra parte de la Medina, en Fez-Jdid. Su arquitectura, con balcones, y el entramado callejero es algo diferente al que hemos venido conociendo. También en este sector de la ciudad se encuentran la sinagoga y el grandioso palacio real. De este último lo mas destacable son sus siete puertas, que simbolizan los siete días de la semana y los diferentes niveles de nobleza

Museo Nejjarine

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Nuestra última recomendación tiene que ver con otro museo, éste dedicado a la artesanía en madera. El inmueble que alberga el conjunto de piezas fue designado Patrimonio de la Humanidad. Inaugurado en 1998, la reforma y conservación de esta antigua fonda del siglo XVIII es uno de los mejores ejemplos de arquitectura comercial de Fez. Un auténtico paraíso para comerciantes y que permite entrever la vida de su población. Ahora solo queda que organices debidamente tu viaje y conozcas todos sus secretos de primera mano.

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