Siempre hay un motivo. Sin fiestas y sin multitudes, es en los meses de invierno cuando Sevilla muestra su rostro más sereno, que lo tiene. Y es deslumbrante. En este post te recomendaremos lugares para visitar en Sevilla que harán de tu viaje una experiencia única.

Llueve a mares en Sevilla y no voy a soltar la frase de My Fair Lady. La lluvia en Sevilla es una anomalía necesaria, pero anomalía.

Esta es una ciudad concebida en torno al sol y al calor, pero hay una verdad que pocas guías de viaje reflejan: en Sevilla hace frío durante bastantes meses. Y a veces incluso llueve, como hoy. Es entonces cuando enseña una cara tan real como la de la Semana Santa, la Feria y la primavera reventona. Es en esos momentos cuando hay que plantearse otra manera de conocer la ciudad, más introvertida pero igual de hermosa. Estoy sentada en el Café Laredo, junto a la ventana; observo la plaza de San Francisco con sus casas todas diferentes, las piedras del suelo brillando, la gente saltando encima de los charcos y es que cuando llueve, todos los lugares para visitar en Sevilla se inundan porque es tan plana que la única cuesta que hay tiene nombre, se llama Cuesta del Rosario.

Estoy tomando un chocolate y una versión refinada de la tradicional tarta de galletas y chocolate. En Sevilla hay algunos exquisitos que meriendan en los bares un café y una media ración de jamón, pero en invierno necesitamos algo que podamos agarrar con las dos manos, para calentárnoslas.

Llevo tres días aquí, en la capital andaluza fuera de temporada, sin grandes fiestas ni masas de gente y he descubierto una Sevilla íntima, a la que cuesta trabajo encontrar en primavera y verano, cuando se oculta bajo sus extravagancias.

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  1. Pavos reales y calaveras

Sin embargo, el invierno es una época perfecta para recorrer los jardines de los Reales Alcázares, con su laberinto y su café oculto al que nadie va y donde se toma, cerca de pavos reales, el desayuno más romántico de la ciudad. De todo los lugares para visitar en Sevilla, pasar un día entero que comience en este palacio-fortaleza no puede terminar mal. En esta ciudad la tradición está en constante movimiento. Un buen ejemplo es el proceso realizado por la firma de guarnicionería El Caballo. Nacida en 1892 a partir de utensilios ecuestres ha sabido evolucionar hasta convertirse en una firma de moda. Gracias al fichaje en 2007 de un director artístico, el francés Nicolas Vaudelet, hasta ganó el premio a la mejor Colección en la pasada edición primavera-verano 2010 de Cibeles. (Izquierda, hotel EME).

lugares-para-visitar-en-sevillaY de un palacio, a una iglesia que llaman hospital. El Hospital de la Caridad es el típico rincón que se olvida visitar en un primer viaje a Sevilla pero que concentra toda la esencia de la ciudad. Los cuadros terribles de las Postrimerías de Valdés Leal están colgados junto a un soberbio retablo barroco e impresionan. También dicen que allí siguen vivas las mismas rosas que plantó Miguel de Mañara, uno de los grandes personajes locales. En breve el arquitecto Vázquez Consuegra restaurará la iglesia y puede que entonces sí se convierta en otro de los monumentos asaltados a diario por los miles de turistas que recibe la ciudad.

  1. Prohibido sentarse

De todos los lugares que visitar en Sevilla, es normal que tanta densidad agote y hay que empezar a pensar en el aperitivo. A partir de la una de la tarde se empiezan a formar pequeños grupos de personas que toman una cerveza o un vino, literalmente, en cualquier rincón. Si no llueve, el epicentro está en la Plaza del Salvador, un dato importante para el viajero: no busques sitios para sentarte, aquí se ‘cervecea’ y se ‘tapea’ de pie. Después de dos horas no notarás el cansancio. En torno al Salvador hay varias zonas como el Arenal, la Alfalfa o las calles en torno a la plaza Nueva en las que es posible seguir tomando tapas y donde sí está permitido sentarse.

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  1. Cruzando el puente

En todos los lugares que visitar en Sevilla es obligatorio tener una tarde reservada para caminar, sobre todo cuando no hace calor. Recorrer la orilla del Guadalquivir, desde el Puente de los Remedios hasta el de Triana por el paseo de Colón, repasa dos de las piedras angulares del ocio local: la música y los toros, porque se pasa por la plaza de toros, la Maestranza y el teatro de la Maestranza. Si llegas al puente de Triana, tienes que cruzarlo, porque como decía Cortázar, “un puente es un hombre cruzando un puente”. Al atravesarlo estarás entrando, sin saberlo, en otro mundo, en el barrio de Triana, verdadera república independiente de Sevilla.

captura-de-pantalla-2017-10-20-a-las-10-11-17Pero ahora ya se ha hecho de noche y la disfrutaremos tranquilamente mirando al río, resguardados en cualquiera de los restaurantes que abarrotan la calle Betis.

  1. Tesoros desvelados

Comenzamos en el Parque de María Luisa, paseando sobre el albero, entre los parterres y las plazas de cerámica y repasando los edificios que se construyeron para la Expo del 29, que junto a la del 92 fueron revulsivos en la estética de la ciudad. De todos los lugares que visitar en Sevilla, al menos uno de ellos, que aloja el Museo Arqueológico, pide una parada. Hasta fin de mes y de manera extraordinaria se expone el Tesoro del Carambolo, uno de los grandes hallazgos arqueológicos de España.

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Del parque caminamos con calma (en Sevilla nadie corre) por la calle de San Fernando, dejando a un lado la sede central de la Universidad, que aquí llaman la Fábrica de Tabacos, como si todos fueran personajes de Carmen. De ahí seguimos por la Casa de la Moneda, rehabilitada con gusto y por la Avenida de la Constitución, a la sombra de la Catedral y sorprendentemente limpia como hacía siglos que no estaba.

  1. Rutas para no desvelar

El invierno aquí permite callejear sin fin y sin cansancio. La Judería, un barrio que muchos olvidan a favor del Barrio de Santa Cruz (una ficción del siglo XIX), uno de los lugares que visitar en Sevilla lleno de rincones que sólo los locales conocen. La Casa de los Pinelo, la de Miguel de Mañara, la Iglesia de San Isidoro y San Nicolás, el bar La Estrella, la famosa Carbonería, donde se encienden chimeneas y se escucha buen flamenco… todo eso está en este laberinto de calles donde probablemente nos perderemos, pero no nos importará.

Tengo un secreto, un truco de insider que consiste en ir al Museo de Bellas Artes al anochecer. Como cierra a las ocho y media es posible visitarlo a la puesta del sol. Las ventajas son dos: nunca hay colas y los patios están vacíos y resplandecen bajo la noche. Un paseo por las salas del museo, viendo la Virgen de la Servilleta de Murillo, el pasillo de las Santas de Zurbarán o cualquier obra de Ribera merecen un billete de avión, de Ave, y hasta cruzar el océano si hiciera falta.

Y esto es sólo un ejemplo. Cuando en Sevilla no hay grandes fiestas, la ciudad se ofrece en su esencia básica. Esa misma esencia que luego aumenta de forma hiperbólica en Semana Santa y temporada de Feria.

Pero tampoco nos engañemos, estos dos momentos, posiblemente los lugares que visitar en Sevilla más importantes, no funcionan de espaldas a la ciudad: en ellos la capital hispalense y sus habitantes son los protagonistas estelares de todo lo que acontece. Pero probablemente entonces no prestemos tanta atención a las callejuelas, a los patios que se asoman entre puertas entreabiertas ni a la luz filtrada de la Catedral a primera hora de la mañana. Y en todo eso pienso sentada en el Laredo, el café con el mejor sitio de Sevilla, mientras tomo un chocolate y fuera hace frío y, extrañamente, llueve.