Si acostumbras a no salir del resort y a estar tumbado en la hamaca, en México eso es imperdonable. Es un país maravilloso donde se pueden hacer cantidad de cosas. Sólo la Península del Yucatán, donde se encuadra la Riviera Maya, cuenta con cientos de kilómetros de costa y profunda selva para explorar donde, además, se encuentran los restos arqueológicos de una de las civilizaciones más fascinantes que han existido: Los Mayas.

Soy un gran amante de este extensísimo país por eso me he tomado la libertad de haceros algunas sugerencias.

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1. Visitar Chichen-Itza

Lugar mágico donde los haya. Y no sólo por la espectacularidad de la pirámide de Kukulkán, sino por la historia que hay detrás de todas las edificaciones que se encuentran en esa explanada. Fue un lugar sagrado de celebraciones y rituales y se considera uno de los principales asentamientos de la civilización maya. Si podéis, contratad un guía, os explicará con minuciosidad que ocurría allí y el porqué de todas las construcciones (los mayas eran muy religiosos y tuvieron mucha habilidad para medir el tiempo y diseñar su propio calendario).

Nota: Llevad agua si no queréis morir deshidratados.

2. Bucear en Morelia o en Tulum sobre la barrera de coral y nadar con las tortugas

La costa caribeña mexicana está bordeada por la segunda barrera de coral más extensa del planeta, después de la australiana. Desde México hasta Honduras más de 6.000 km de corales recorren las costas de América Central aportando una gran riqueza marina a las templadas aguas de este mar.

En Morelia, un pequeño pueblecito pesquero a pocos kilómetros de Cancún puedes ‘snorkelear’ (como dicen los autóctonos) en una barca tú sólo con tu ‘instructor’. No está tan masificado como otras zonas, así que no te tienes que estar dando codazos con otros buceadores. Con suerte podrás nadar con las tortugas.

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3. Comerte unas marquesitas mientras paseas por las calles de Valladolid

Este bonito pueblo colonial es visita obligada. Sus calles empedradas, sus casas de colores y el espectacular cenote que podéis encontrar en el centro de la localidad son algunos de sus máximos atractivos. Tiene un encanto especial.

Caminando por sus calles os encontraréis con puestos callejeros en los que podréis comprar todo tipo de artesanía local, destacando los clásicos vestidos mexicanos blancos cosidos ahí mismo por mujeres mexicanas que aún se comunican en maya. Para acompañar la visita son famosas las marquesitas, una especie de crêpe o barquillo relleno al gusto. Lo más típico es acompañarlo de queso de bola o dulce de leche.

4. Bañarte en un cenote

Y visitar todos los que puedas. Cada uno es diferente y hay por toda la península. Estas cavidades subterráneas se formaron durante la glaciación con agua de mar que se filtró a través de la tierra. Esas filtraciones provocaron la formación de estas cuevas subterráneas con aguas cristalinas y una gran diversidad de flora y fauna. Hay cientos por toda la costa y el interior, a cada cual más bella. Merece la pena darse un chapuzón en sus, por lo general, gélidas aguas.

Nota: No os olvidéis del repelente de mosquitos, sin él os comerán vivos.

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5. Visitar Isla Mujeres y alquilar un carrito de golf para recorrer el archipiélago

Esta isla salvaje de diminuta superficie es un enclave natural a pocos kilómetros de la costa de Cancún. Se tarda alrededor de 45 minutos en llegar en ferry y lo curioso es que allí puedes alquilar un carrito de golf para recorrer la isla. Destaca por sus aguas cristalinas para bucear, sus playas y una enorme granja de tortugas donde puedes ver desde las recién nacidas hasta las adultas.

6. Comer en la calle

Sí, tiene su riesgo pero merece la pena. Tacos, enchiladas, fajitas, fruta, batidos, puedes comer cualquier cosa de la gastronomía mexicana a cualquier hora, en cualquier lugar. Delicioso pero peligroso para nuestros delicados estómagos europeos.

Nota: Echad en la maleta una cajita de Fortasec, fundamental para posibles casos de desórdenes intestinales o como popularmente se conoce ‘La Venganza de Moctezuma’.

7. Visitar las ruinas de Tulum y bañarte en una de sus calas

La mayor atracción de este lugar es su emplazamiento. Estas ruinas mayas se localizan sobre unos acantilados mirando al Caribe. Aquí el color del agua es de un turquesa espectacular potenciado por una fina arena blanca. Las calas que bordean las ruinas son un lugar increíble para darse un baño mirando los restos arqueológicos. Después de la visita cultural puedes tomarte un rico tequila bajo una palapa en las playas de Tulum.

Nota: Atentos a la súper población de iguanas en esta zona, algunas de ellas de gran tamaño.

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8. Cenar en alguno de los restaurantes cosmopolitas de Playa del Carmen

El crecimiento de esta localidad mexicana en las últimas décadas ha sido impresionante debido a la gran afluencia de turismo. Aún así, sigue manteniendo su esencia de pequeño pueblo pesquero y sus aires mexicano-caribeños. Pequeñas calles peatonales recorren la localidad repletas de tiendas de artesanía y souvenirs. La oferta gastronómica por esta zona es amplísima. Restaurantes con cocina mexicana de vanguardia, fusión y tradicional además de los clásicos puestos callejeros de tacos, helados y fruta fresca. Todo ello amenizado por la música de los mariachis recorriendo sus calles.

9. Visitar Ek-Balam

La mayoría de la gente desconoce estas ruinas situadas en medio de una profunda selva. Se mantienen casi intactas, sin apenas intervención del hombre. Allí es como si estuvieras en la película de ‘En busca del arca perdida’. Muy recomendables.

10. Comer mucho guacamole

Obviamente es el lugar del mundo donde está más bueno. Si eres muy fan aprovecha y come todo el que puedas. Te lo sirven para acompañar casi todas las comidas.

1 Comentario

  1. La verdad es que hay que visitar Tulum para conocer el paraíso. Tuve la oportunidad de pasar una semana con mi mama el año pasado y fue increíble. Nos hospedamos en un hotel ecológico formado por pequeñas cabañas sin electricidad. Eso hacia que viera los cielos mas hermosos que había visto nunca. El no tener casi luz eléctrica en la zona donde estábamos hacia que pareciera que podíamos tocar las estrellas. Fue una experiencia extraordinaria.
    La playa solamente la compartíamos con los pelicanos que pescaban a pocos metros.
    No puedes perderte Tulum. Huye de los grandes hoteles todo incluido y vive una experiencia mágica.

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