El otoño ya calienta motores y con él llega una estación de cambios en la que los árboles comienzan a desnudarse, el paisaje se torna amarillento y las temperaturas aún agradables, esperan al invierno. Es el momento perfecto para esas escapadas cortas, pero intensas en las que exprimes el tiempo al máximo, los precios bajan y el verde da paso al ocre. Os proponemos siete pecados muy urbanos por Europa para disfrutar de un otoño a la medida de cualquier bolsillo y para pecar sin remordimientos.

Londres

Londres, cambios cromáticos en Hyde Park

Señorial y rebelde al mismo tiempo, Londres siempre ha estado y está a la vanguardia. Es una ciudad interminable donde se puede encontrar historia, cultura, ocio y diversión a ambos lados del Támesis. Con espectaculares edificios como Buckinham Palace, el Parlamento británico o la Abadía de Westminster, Londres es el centro neurálgico de las islas británicas y punto de encuentro de etnias y razas de todo el mundo.

El otoño es el momento ideal para ver corretear a las ardillas por un Hyde Park teñido de colores ocre y para visitar lugares emblemáticos como el Big Ben, la Torre de Londres, Picadilly Circus, Trafalgar Square o el Museo Británico. También es interesante dar un pequeño paseo por los barrios de Chelsea (en busca de alguna celebrity) y el colorido Notting Hill. Y para los adictos a las compras, casi todo Londres está hecho para ellos, desde Oxford Street, Sloan Street o los almacenes Harrods hasta el más estiloso Covent Garden y los alternativos Candem Town y Portobello Road.

Roma, arte, arte y más arte en la capital eterna

La ciudad de las siete colinas guarda en cada uno de sus rincones la huella de un pasado inmenso. Roma es un auténtico portento arquitectónico donde conviven en un mismo espacio antigüedad y Renacimiento en estado puro. La herencia de la Antigua Roma se puede encontrar en el Coliseo, el Panteón de Agripa, el Foro romano, las impresionantes catacumbas y en las miles de ruinas que se expanden por toda la ciudad. Al lado de todo este legado de historia antigua, se erigen algunas de las más bellas joyas del Renacimiento como la Basílica de San Pedro del Vaticano, la Piazza Navona, el palacio Barberini, la residencia del Quirinal o la concurrida escalinata de la Piazza de Spagna.

Y entre tanto arte, se convierte en un ejercicio mucho más simple pero no menos interesante, pasear por sus barrios más bohemios como el Trastevere y saborear cualquiera de sus hitos culinarios, como una buena pizza, un helado o un buen plato de gnocchis. Por supuesto, tarde o temprano durante vuestra visita deberéis pasar por el lugar que os sacará el billete de vuelta, la Fontana de Trevi.

Roma

Lisboa, la ciudad de los tranvías siempre obrigada

Lisboa encandila a todo aquel que la conoce, eso es así. En los últimos años, la capital lusa se ha impregnado de una mezcla de aires bohemios y alternativos que unidos a su encanto decadente y añejo han dado como resultado una ciudad con un ‘rollo’ increíble.

Ahora en otoño, su luz se transforma para proyectar sus espectaculares colores rojizos en sus miradores, sus praças y en los atardeceres cerca del Tajo. Los pintorescos barrios de Chiado (el Montmatre lisboeta), Alfama y Barrio Alto hay que pasearlos disfrutando de sus adoquines, del paso del tranvía y de las vistas.

Dentro del circuito tradicional no se puede dejar de visitar el mirador de Santa Justa, el Castillo de San Jorge o sus cuatro emblemáticas praças: Restauradores, Dom Pedro IV, Figueira, y Comércio.

Lisboa

Dublín, la Reina gaélica acompañada de una Guinness

En la capital irlandesa, de reconocibles tradiciones gaélicas, se puede empezar por recorrer sus calles y canales en bicicleta. La ciudad está totalmente acondicionada para el uso del ciclo y puede ser una buena opción para ver algunos de sus rincones más interesantes y más verdes. Algunos de sus máximos atractivos son las concurridas calles de O’donnell o Grafton (para adictos a las compras esta zona es como un mini Londres), el exuberante edificio del Trinity College y su espectacular biblioteca, sus frondosos parques y la animada Temple Bar donde podrás degustar en cualquiera de sus auténticos pubs irlandeses la mejor de las Guinness.

Dublin

París, Oh là là, j’taime

Cualquiera que viaje a París acabará amándola. Y es que la ciudad donde se ‘inventó’ el amor no sólo es apta para románticos y enamorados profundos, no, también tiene cabida para los amantes de lo inmenso y exuberante. Sus emplazamientos más conocidos y emblemáticos como la Torre Eiffel, el Arco de Triunfo, las Tullerías, los Campos Elyseos, el Sacre Coeur o la Sorbona no los imaginas tan impresionantes hasta que los visitas.

A esto hay que añadir los paseos a orillas del Sena, sus puentes, el barrio de ‘Le Marais’ (muy de moda), sus croissants, las crêpes, sus bistros, la Gioconda y por supuesto, Montmatre, barrio bohemio por excelencia. Además, cuenta con aclamados e importantes museos como son el Louvre, el Museo D’Orsay o el contemporáneo Centro Pompidou.

París

Bruselas, pura esencia europea con sabor a chocolate

Sofisticación, monumentalidad y Art Noveau se dan cita en Bruselas, una ciudad que lejos de ser gris y sobria, esconde, además de espectaculares rincones, el mejor antídoto para un buen estado de ánimo: el chocolate. La capital belga es cosmopolita y chic, y presume con gran orgullo de una de las plazas más bellas que se pueden encontrar en Europa, Le Grand Place.

De sus demás atractivos habría que destacar, además del ‘niño meón’ el Mannekenpis, su mascota, el perro meón Zinnekenpises, obra del escultor Tom Frantzen en homenaje a la cultura popular belga. La Bellone, una de las fachadas más bonitas de la ciudad. El Museo del plástico o la cara más underground de Bruselas en el Bar Le Magasin.

Le Grand Place, Bruselas, Bélgica

Budapest, las mil y una termas a orillas del Danubio

Asomada al río Danubio, Budapest se mueve a ritmo de vals. Es una ciudad con un encanto sin igual donde te enamorarás de su arquitectura, de su historia y del ambiente en sus terrazas y bares. Para empaparte bien de una ciudad donde música, vanguardia y arte lo copan todo, el tranvía número 2 es el mejor de los vehículos para recorrer parte de este maravilloso escaparate.

Y junto a la colección de arte urbano con la que te irás topando paseando por sus calles, te puedes dar un relajante baño en cualquiera de sus balnearios o termas. Budapest es la capital de los mil balnearios, Szèchenvi o Gellért son algunos de los centros donde os podréis bañar en medio de un conjunto arquitectónico impresionante.

Parlamento de Budapest, Hungría

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